Más de 6.000 desapariciones sin resolver en España: "Es una barbaridad; el 70% de esas búsquedas son nuestros hijos, nuestros menores"

Isidro Molina, padre del joven cordobés que se esfumó en 2015, relata el calvario de su familia y la necesidad de no olvidar a las miles de víctimas

Paola Albaladejo

Publicado el - Actualizado

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La vida de la familia Molina se detuvo el 2 de julio de 2015. Aquella noche, su hijo, Paco Molina, de 16 años, se despidió de un amigo en el centro de Córdoba y nunca más se supo de él. Tras decirle a sus padres que dormiría en casa de un amigo, su último rastro fue un mensaje a su mejor amiga avisando de que se quedaba sin batería. Su padre, Isidro Molina, ha contado su historia en Herrera en COPE, donde ha confesado la cruda realidad de su día a día: "No se aprende a vivir, se aprende a sobrevivir. La vida se te acaba ese día".

El padre del joven desaparecido ha explicado que la vida que conocían "no existe" y que, aunque siguen respirando, "el sufrimiento y la desesperación te va matando día a día". Un dolor que, asegura, es aún más agudo para su mujer, Rosa. "Las madres tienen un sentimiento, un vínculo con los hijos que es superior", ha detallado Isidro, que describe el estado de su esposa con un sentimiento de impotencia: "Hay días que está mal y días que está peor".

Una marcha sin motivo aparente

Este verano se cumplirán once años de la desaparición, y la familia sigue sin respuestas. Paco no tenía motivos para una huida voluntaria, lo que alimenta la principal hipótesis de sus padres. "Barajamos la posibilidad de que a Paco le ofrecieron algo, algo que en un principio aceptó [...] y eso se ha vuelto en su contra", ha afirmado Isidro. La única pista tangible sigue siendo el testimonio de un conductor de autobús que cree haber llevado a Madrid a un joven con su descripción aquella misma noche.

Aunque el caso sigue abierto, Isidro Molina lamenta errores iniciales en la investigación, como no haber visualizado a tiempo las cámaras de la estación de autobuses de Córdoba. A pesar de todo, agradece el trato de los agentes: "No les puedo poner ninguna pega, la única pega que le pongo es que no han encontrado a mi hijo, pero el trato, y a pesar de que han pasado años, siguen haciendo cosas".

El papel clave de las fundaciones

En su conversación con Jorge Bustos, Isidro ha estado acompañado por el periodista Paco Lobatón, director de la Fundación Europea de Personas Desaparecidas. Lobatón ha descrito su labor como la de un "compañero de viaje" para las familias. Ha recordado cómo Isidro y Rosa acudieron a la fundación en 2015 "pensando que en unos meses quedaría resuelto el tema". Desde entonces, la fundación les acompaña a ellos y a otras muchas familias para "reclamar todos los recursos que son necesarios" frente a los poderes públicos.

Paco Lobatón, periodista y director de la Fundación Europea por las Personas Desaparecidas

Lobatón ha recordado que el próximo 9 de marzo es el Día de las personas desaparecidas sin causa aparente, una realidad que en 2023 afectaba a más de 6.600 personas en búsqueda activa, un 6% más que el año anterior. "Eso es una barbaridad", ha sentenciado Isidro, destacando que el 70% de los casos corresponde a menores. Para Lobatón, las cifras esconden una realidad más profunda: "detrás de cada una de ellas hay una historia humana, que es además multiplicada por muchas personas".

Detrás de cada una de ellas hay una historia humana, que es además multiplicada por muchas personas"

Paco Lobatón

Director de la Fundación Europea de Personas Desaparecidas

Entre las causas más comunes se encuentran las fugas de adolescentes, los problemas de salud mental y las personas con enfermedades neurodegenerativas, un factor que, según el periodista, va en aumento.

La reclamación de un estatuto legal

Paco Lobatón ha insistido en la necesidad de que esta lacra reciba la misma atención mediática y política que otras causas sociales, ya que "no se tiene plena conciencia hasta que toca muy de cerca". 

Ha subrayado la importancia de implementar "medidas más eficaces" en los grupos más vulnerables, como los menores. Aunque reconoce avances como el plan estratégico de 2022, que mejora los protocolos de actuación y la formación policial, considera que el principal escollo es la falta de un amparo legal.

La gran reclamación es un "estatuto de la persona desaparecida", un proyecto en el que la familia de Paco Molina participó desde su origen en 2016. 

Según Lobatón, "cuando los casos de desaparición llegan al juzgado, los jueces no tienen una ley que realmente les dé la posibilidad de un mandamiento imperativo respecto de la búsqueda". Este estatuto busca corregir las carencias que sufren las familias, desde el momento de la denuncia hasta la "mal llamada declaración de fallecimiento, que es una barbaridad jurídica y humanamente".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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