Luis Echávarri admite que el vertido de Fukushima es "seguro": "No se puede almacenar indefinidamente"
El ex director general de la Agencia para la Energía Nuclear de la OCD fue asesor para el desmantelamiento de la planta nuclear japonesa y ha pasado este jueves por Herrera en COPE
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Este jueves se inicia el vertido de las aguas residuales que estuvieron alojadas en los reactores nucleares de la central de Fukushima. Luis Echávarri, ex director general de la agencia de la energía nuclear y ex asesor en el desmantelamiento de la planta de la central nuclear japonesa, ha pasado por los micrófonos de 'Herrera en COPE' para analizar cómo se está realizando dicho vertido.
‘’La central estaba preparada para un desastre sísmico y para un tsunami pero se vió superada por la magnitud de las olas que causaron la catástrofe", explica el experto. Detalla Echávarri que la central resistió muy bien el terremoto y el terremoto en sí no le causó ningún problema, "porque las centrales en Japón, que es un país muy sísmico, están muy bien preparadas para ello". Lo que ocurrió fue que el tsunami tumbó la red eléctrica y las centrales nucleares necesitan continuamente de electricidad para mover las bombas principales y poder gestionar toda la central.
Las centrales están preparadas para una eventualidad como esta para una pérdida del suministro exterior con unos generadores diesel que están preparados para mantener durante bastantes días a la central, pero como Japón es muy sísmico, decidieron poner esos diesel muy bajos en relación con el mar, según el experto. Cuando vino el tsunami la central tenía una barrera de 5 o 6 metros para evitar que se inundase, pero las olas llegaron a tener 15 metros y eso inundó los generadores diesel y los anuló. Aunque la central se paró, hay un calor de decaimiento que continúa emitiendo por parte del combustible que hay en la central y eso hizo que se fundieran los núcleos. Posteriormente inyectaron agua de mar dentro de uno de los reactores para que no explotara, tenían que bajar las temperaturas, pero el problema del agua de mar es que tiene mucha sal y es muy corrosiva’’.
Echávarri considera que, de todos los métodos existentes para la eliminación de estas aguas radioactivas (que ya han sido tratadas), el mejor es el vertido de estas hacia las aguas del mar:
‘’Tienen que verter ese agua porque no se puede almacenar indefinidamente al estar en tanques y porque este accidente ha traumatizado a la sociedad japonesa. El gobierno se ha comprometido a convertir este espacio en un lugar completamente verde y eliminar cualquier resto de radicación, entonces no se pueden hacer tanques en el exterior de la central porque sería extender la contaminación de Fukushima a otras áreas", señala Echávarri. El experto considera que también es necesario seguir refrigerando los reactores para que no se generen más productos de fisión.
Se han pensado varias alternativas para eliminar ese agua, entre ellas la inyección en tierra, el enterramiento en contenedores o emitirla al aire y mezclarla con hidrógeno, pero estas tres soluciones se han desechado porque se teme que puedan tener unas consecuencias no deseadas. El agua que hay ahora es muy poco radioactiva porque ha sido descontaminada por dos mecanismos: primero la eliminación del cesio y el estroncio con dos sistemas de filtrado y de eliminación de productos radiactivos, y luego con este sistema ALPS, que es el sistema avanzado de procesamiento de líquidos que elimina 62 isótopos radioactivos, todos excepto el tritio.
Entonces esta es agua industrial, por supuesto, porque ha estado pasando por todos los reactores, pero desde el punto de vista radioactivo ya está en unos niveles bastante bajos de radiación. En el momento en que se echen al mar, antes de verterlos, se comprobará su estado y se mezclará con agua de mar no contaminada para diluirlo a unos niveles que son francamente bajos. El compromiso que tiene el gobierno de Japón es que ese agua no tenga más de 1500 becquerelios por litro, cuando el estándar internacional de la OMS para el agua potable es 100000. Han escogido un criterio muy restrictivo en cuanto a la posibilidad de liberar ese agua. No hay ninguna posibilidad de riesgo para las personas, solo puede afectar si se inhalan o se ingieren además estará diluida en agua de mar por lo que los niveles de radioactividad en ella tendrían que ser inmensos.