En 'Herrera en COPE' hablamos con el doctor, Pedro Gargantilla, sobre cómo esta manía puede afectarnos

Hablamos en 'Herrera en COPE' con el jefe de Medicina interna del Hospital El Escorial sobre esta manía que es relajante para unos e insufrible para otros

Redacción Herrera en COPE

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Tamborilear con los dedos sobre la mesa, jugar con el pelo, morderse las uñas, los pellejos de los dedos, mover la pierna sin parar debajo de la mesa, hacer clic con el boli como si fuéramos un pájaro carpintero. Se trata de algo tan íntimo y personal, que sale de la mayoría de nosotros de forma inconsciente. Son las manías.

Un sin fin de pequeñas manías, tics, en los que muchas personas encuentran un placer íntimo, una tranquilidad que los demás no solemos ver. Porque, siendo sinceros, las manías solo molestan a los demás, no a quien las tiene.

Lo cierto es que algunas manías no son tan inocuas como parecen, y otras, por el contrario, están rodeadas de leyendas que nada tienen que ver con la realidad. Por ejemplo, la cuestión de chascar los nudillos. De hecho, hace más de 40 años que se estudia la relación entre este acto y la aparición de la artrosis en las manos. Una asociación que ha sido objeto de análisis y debate y que, aunque en los años setenta, se aseguraba que no había ninguna relación, a día de hoy la comunidad médica no recomienda esta práctica por las lesiones que puede provocar.