En 'Herrera en COPE' hablamos con David Calvo, vulcanólogo del Instituto Vulcanológico de Canarias
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Tendemos a olvidar que nuestros pies descansan sobre algo más que una descomunal bola de piedra. La realidad, como nos está mostrando el terremoto de Turquía y Siria, es mucho más compleja, aunque nos pase desapercibida hasta que la tierra ruge.
Entre tantas imágenes atroces que nos enseñan la devastación provocada por los dos terremotos, se calcula que más de 6.200 edificios han quedado completamente destruidos, o imágenes de rescates imposibles, que encogen el corazón. Hasta el momento son más de 8.700 los muertos y más de 41.000 los heridos. Se ha abierto camino un caudal de información y también de desinformación geológica que está sembrando cierta confusión.
Estamos confundiendo, por ejemplo, intensidad con magnitud. Estamos apelando a la escala Richter, que todos aprendimos de carrerilla en el colegio y los periodistas repetimos de carrerilla, cuando resulta que no se puede aplicar a terremotos de más de 6’9 grados. Estos dos, te recuerdo, han sido de 7’8 y 7’5. Porque han sido dos terremotos y no solo uno y sus respectivas réplicas, que han sido terribles.