Paloma Pinto, madre de una chica con autismo severo y escapismo "Cada minuto que mi hija está en la calle sin control, es el terror más absoluto que podemos sentir"
Paloma Pinto ha estado en Herrera en COPE, con Sofía Buera y María José Navarro, para pedir la implantación de dispositivos subcutáneos de geolocalización en personas vulnerables para evitar sus fugas.
Adisoda Viera, la madre de Ian, reclama una solución para su hijo
Publicado el
2 min lectura
La historia de Paloma Pinto y su hija Tatu, de 15 años, ha puesto sobre la mesa un debate complejo: el uso de geolocalizadores subcutáneos para personas vulnerables. Paloma contactó con el programa Herrera en Cope para visibilizar la urgente necesidad de estos dispositivos para su hija, diagnosticada con TEA grado 3 y una condición que ella describe como "escapista extrema", lo que supone un riesgo extremo de seguridad para la joven.
ESCUCHA LA ENTREVISTA COMPLETA
Tatu tiene una necesidad irrefrenable de huir. "El fin de Tatú es salir corriendo y ser libre", explica su madre. No huye de un estímulo concreto, como un ruido o una situación que le genere conflicto, sino que su único objetivo es correr. En su historial ya se cuentan cinco fugas, dos desde su casa, dos desde el colegio y una durante una pernocta con la asociación Surestea, tres de las cuales requirieron la intervención de las fuerzas de seguridad.
El fin de Tatú es salir corriendo y ser libre"
Una vida marcada por la dependencia
El autismo grado 3 es el más severo y supone una dependencia total. Tatu es no verbal, no socializa y no es autónoma. Esta situación obliga a su familia a tomar medidas extremas en su día a día. "En casa siempre tenemos las puertas cerradas con llave y las llaves en el bolsillo, porque Tatu te busca las llaves para poder escaparse", relata Paloma. La familia vive en un chalé con una valla de tres metros, pero cualquier descuido puede terminar en una fuga.
Los dispositivos de seguimiento externos no son una solución. Paloma ha intentado usar pulseras, relojes o colgantes, pero Tatu no los soporta y se los quita. Actualmente lleva un GPS escondido en el sujetador, pero este método también falla. "Si Tatu se moja, se quita la ropa", lamenta la madre. La joven puede abandonar sus prendas con el dispositivo y seguir corriendo, haciendo imposible su localización.
Un debate entre seguridad y privacidad
La propuesta de un implante geolocalizador choca con la ley de protección de datos y el derecho a la intimidad. Sin embargo, Paloma lo tiene claro: "Obligan a tener una baliza en tu coche para geolocalizarte en caso de accidente porque corre riesgo tu vida, pero a mí no me permiten que yo pueda geolocalizar a mi hija cuando está corriendo un riesgo enorme". Para ella, la seguridad de Tatu, que no percibe el peligro, debe prevalecer.
Cada minuto que mi hija está en la calle sin control, es el terror más absoluto que podemos sentir en casa"
Paloma insiste en que no pide una medida obligatoria, sino una opción para casos extremos y siempre bajo un estricto control. "Que sea la familia, que sea un juez, un gabinete ético y lo que haga falta", afirma. Su objetivo es que se dé una opción a las familias que, como la suya, viven con un miedo constante. "Cada minuto que mi hija está en la calle sin control, es el terror más absoluto que podemos sentir en casa", confiesa. Para apoyar su causa, se ha iniciado una campaña de recogida de firmas en Change.org.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.