Natalia Lara, experta en finanzas: "No es aconsejable tener todo el dinero debajo del colchón, lo ideal es tener una parte para sobrevivir unos días y el resto tenerlo en el banco"

Una experta en finanzas explica la última iniciativa del BCE y ofrece alternativas como el oro para proteger los ahorros ante crisis, apagones o fallos de los sistemas digitales

Paola Albaladejo

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En un giro inesperado frente a la creciente digitalización de los pagos, el Banco Central Europeo (BCE) ha lanzado una recomendación que ha captado la atención de muchos: tener dinero en efectivo en casa. Esta directriz, que choca con la popularidad de métodos como el Bizum o el pago móvil, ha sido analizada por Natalia Lara, experta en finanzas, en el programa 'Fin de Semana' con Cristina López Schlichting.

¿Cuánto dinero recomienda el BCE?

Según ha explicado Lara, la recomendación oficial del BCE es tener entre 70 y 100 euros en efectivo por persona, una cantidad pensada para sobrevivir durante unas 72 horas aproximadamente. El objetivo es estar preparados para situaciones de crisis como la vivida en 2008, la pandemia, un conflicto bélico o un gran apagón, momentos en los que el acceso al dinero bancario podría verse comprometido.

Christine Lagarde, Presidenta del Banco Central Europeo

Privacidad y autonomía, las otras claves

Más allá de las emergencias, el uso de efectivo presenta otras ventajas como la certeza de su valor, el acceso inmediato y, sobre todo, la privacidad. La experta ha señalado que, a diferencia de los pagos electrónicos, el efectivo es menos rastreable. "El dinero efectivo te da más privacidad que lo que te puede dar el euro digital cuando salga o el simple hecho de pagar con una tarjeta", ha afirmado Lara, recordando que con los pagos digitales "ya saben dónde has comprado, cuánto has comprado e incluso qué has comprado".

El oro como valor refugio

Frente al riesgo de robos o accidentes domésticos, Natalia Lara desaconseja guardar grandes sumas en casa, como se hacía "antiguamente debajo del colchón". Su recomendación es "dejar en el banco solo el dinero necesario para los pagos domiciliados" y utilizar el efectivo para los gastos del día a día, como hacer la compra o salir a cenar. Así se evita la vulnerabilidad ante fallos tecnológicos, como la reciente caída de los servidores de Amazon que inutilizó los datáfonos.

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Una joven saca dinero de un cajero automático del Banco Sabadell en España

Para cantidades de dinero más grandes que no se deseen mantener en una entidad bancaria, la experta tiene una sugerencia clara: invertir en activos tangibles. Preguntada sobre qué haría con una suma elevada como 100.000 euros, su respuesta fue contundente. "Si tuviera 100.000 euros en efectivo, vamos, los tendría en oro", ha asegurado. Según Lara, el oro no solo actúa como un valor refugio, sino que también "puede servir de moneda de cambio" en un escenario de crisis.

Esta directriz se fundamenta en un análisis detallado por parte de los economistas del BCE, Francesca Faella y Alejandro Zamora-Pérez. 

En un artículo del boletín económico de la entidad, los expertos califican el efectivo como un componente crítico de la preparación nacional ante crisis. Sostienen que su valor como activo refugio y como instrumento de pago de contingencia es esencial durante emergencias, una visión que ha llevado a bancos centrales y ministerios de Finanzas de varios países a recomendar formalmente a los hogares mantener efectivo en casa para cubrir compras esenciales durante varios días.

¿EN QUÉ SE APOYA LA POSTURA DEL BCE?

La postura del BCE se apoya en la observación de que la demanda de efectivo aumenta considerablemente durante períodos de inestabilidad. Ejemplos concretos incluyen la crisis financiera global de 2008, la crisis de deuda en Grecia en 2014-2015, el inicio de la pandemia de la covid-19 y, más recientemente, la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, marcada por el temor a ciberataques. A esta lista se suma el apagón que afectó a la península Ibérica, un evento que demostró la vulnerabilidad de los sistemas de pago digitales.

Durante aquel apagón, el gasto con tarjeta en la España peninsular se desplomó entre un 41% y un 42% en comparación con las zonas no afectadas. El comercio electrónico nacional cayó un 54%, contribuyendo a una caída del consumo total del 34% en un solo día. Terminales de punto de venta, cajeros automáticos y servicios como Bizum quedaron inoperativos durante horas. El BCE estima que la pérdida directa para el PIB se situó entre 400 y 1.600 millones de euros, transformando al efectivo en el único modo de pago para una gran parte de la población que disponía de él.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.