De 'Espartaco' o 'El Cid' a 'Juego de Tronos': España, ese gran plató de cine

Raquel Piñeiro desvela en su libro ‘Un país en la pantalla’ cómo España ha sido, es y será  escenario de grandes producciones y reflejo de los cambios sociales

Redacción digital

Madrid - Publicado el

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España se ha transformado en un plató de cine a lo largo de las décadas, atrayendo a las grandes estrellas de Hollywood y, al mismo tiempo, creando un imaginario propio que ha servido como documento social. La periodista Raquel Piñeiro desgrana este fenómeno en su libro Un país en la pantalla, España a través del cine y de sus series, en una conversación con Cristina López Schlichting en el programa Fin de Semana. Piñeiro explica cómo desde la autarquía hasta la actualidad, nuestros paisajes y ciudades se han convertido en protagonistas de la gran pantalla.

El idilio de Hollywood con la España de la autarquía

A pesar del aislamiento internacional del franquismo, España se convirtió en un destino predilecto para las superproducciones de Hollywood. Según explica Piñeiro, esto se debió a una extraña coincidencia de factores. El productor Samuel Bronston fue una figura clave al instalar en Las Matas (Madrid) los que fueron los estudios de cine más grandes de Europa. Este productor estadounidense de origen ucraniano aprovechó que las empresas extranjeras, como DuPont, no podían repatriar sus beneficios y les propuso invertirlos en películas que sí podían viajar al extranjero, recuperando así sus ganancias.

Un momento del rodaje de la serie de la HBO 'Juego de Tronos', que se ha iniciado hoy en la playa de Itzurun de Zumaia

A este particular motor económico se sumaron el bajo precio de los rodajes, la cualificación de los técnicos españoles y, sobre todo, la inmensa variedad de paisajes que ofrece el territorio. Estrellas como Ava Gardner sucumbieron al encanto del país. "Fue Madrid lo que realmente amé, el maldito lugar tenía vida", decía la actriz, que recordaba con afecto los bares y jamones colgando de las vigas. Al marcharse, confesó con pena: "Dejó España, pero la verdad es que es el único lugar del mundo donde viví en paz".

Es el único lugar del mundo donde viví en paz""

Ava Gardner

El régimen de Franco vio en estos rodajes una doble oportunidad: una herramienta propagandística para proyectar una imagen de modernidad y una importante inyección económica. La colaboración fue activa, hasta el punto de que el ejército español participó como extra en superproducciones como Espartaco. Piñeiro destaca que Samuel Bronston cultivó una amistad con Carrero Blanco y que la producción de El Cid (1961) se impulsó porque se sabía que era una figura del gusto del régimen, con la que el propio Franco "se identificaba con la figura del Cid por esto de ser el caudillo amigo de los moros".

El cine español como espejo y documento social

Mientras Hollywood rodaba grandes epopeyas, el cine español de la época se centraba en la realidad social con una mirada costumbrista. Películas como Plácido (1961) de Luis García Berlanga, o Pepe, vente para Alemania, son consideradas hoy por Piñeiro como auténticos "documentos sociológicos". Estos filmes reflejaban la mentalidad y la forma de hablar del "pueblo llano", mostrando realidades como la emigración o las dificultades económicas con grandes dosis de humor y crítica.

A finales de los 70, tras la muerte de Franco, surgió el cine kinki, un fenómeno que respondía a una realidad social marcada por el aumento de la delincuencia juvenil, el paro y la llegada de la heroína. Este cine, según la periodista, se adentró en los barrios más desfavorecidos de ciudades como Madrid o Barcelona, como la UVA de Vallecas o el pozo del Tío Raimundo, para contar historias de jóvenes al margen de la ley, como "El Torete".

Rodaje de 'El Cid' con Charlton Heston en Belmonte, Cuenca

Esta exposición generó controversia ya en su momento. Raquel Piñeiro señala que "los propios vecinos del barrio protestaban y decían, ‘es que nos estáis estigmatizando’". Se quejaban de que las películas difundían una imagen ligada a la delincuencia y la droga, ignorando los problemas reales de infraestructura y servicios. Un fenómeno, apunta la autora, que se ha repetido décadas después con series como Entrevías, que ha vuelto a generar protestas por parte de los vecinos.

Geografías de cine: de Almería a ‘Juego de Tronos’

Hay lugares cuyo peso cinematográfico es tan relevante que merecen un capítulo aparte, como es el caso de Almería. La periodista le dedica una sección en su libro por su capacidad para transformarse en cualquier escenario. En sus desiertos y playas se han rodado desde los spaghetti westerns más icónicos, como El bueno, el feo y el malo, hasta escenas de Lawrence de Arabia en la playa del Algarrobico o de Indiana Jones en la playa de Mónsul.

EFE

Ava Gardner con Frank Sinatra en Tossa del Mar mientras rodaba "Pandora y el holandés errante"

La llegada de las series de televisión ha abierto una nueva etapa dorada para los rodajes en España. Desde el fenómeno de Verano Azul, que puso a Nerja en el mapa, hasta superproducciones internacionales como Juego de Tronos, que eligió localizaciones en Cáceres o Trujillo. A ellas se suman las producciones españolas de gran éxito como Isabel, que demuestran la capacidad de la industria nacional para crear ficción de calidad.

Actualmente, Piñeiro considera que España tiene "muy buena imagen a nivel internacional", pero subraya que el factor económico sigue siendo crucial. Las exenciones fiscales en el País Vasco o en Canarias son un gran atractivo para los rodajes. Por ello, concluye con una reivindicación: la necesidad de "llegar a considerar el patrimonio cinematográfico o seriefilo como patrimonio cultural", una tarea en la que, asegura, "aún queda mucho trabajo por hacer".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.