el balandrau, viento salvaje

Enric Llatser, superviviente de la tragedia del Balandrau: "Aquel día volví a nacer. Me tocó la lotería"

La historia de la peor tragedia de montaña de España, que dejó 12 muertos en el Pirineo, llega al cine 25 años después con el testimonio de uno de sus protagonistas

Beatriz Pérez Otín

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El 30 de diciembre del año 2000, una excursión de invierno en el Pirineo de Gerona se convirtió en una de las mayores tragedias de montaña de España. Una ventisca feroz sorprendió a decenas de excursionistas en el pico del Balandrau, dejando 12 muertos. Veinticinco años después, la historia llega al cine con la película Balandrau, Viento Salvaje de Fernando Trullols, que reconstruye lo ocurrido minuto a minuto.

El meteorólogo y divulgador Jordi Cruz, autor del libro Viento Salvaje que inspiró el film, y Enric Llatser, uno de los supervivientes de la tragedia, han recordado los hechos en el programa 'Fin de Semana' de COPE. La investigación de Cruz sobre el fenómeno meteorológico conocido como ‘torp’ destapó las historias humanas de quienes quedaron atrapados en la tormenta.

Un fenómeno meteorológico extremo

Jordi Cruz ha explicado que el ‘torb’, un viento que levanta la nieve y reduce la visibilidad a cero, es frecuente en la zona, pero en aquella ocasión llegó sin avisar. "Empezó a soplar con mucha fuerza y no se detuvo hasta al cabo de 14 horas", ha detallado el meteorólogo. El viento alcanzó los 140 kilómetros por hora y la sensación térmica se desplomó hasta los 30 grados bajo cero.

La estrategia habitual de bajar de la montaña no sirvió de nada, pues el viento persiguió a los excursionistas. "Aquello se convirtió en un infierno", ha sentenciado Cruz. En esas condiciones, el cuerpo humano se enfrenta a una situación límite para sobrevivir.

Relato de un superviviente

Enric Llatser, alpinista experimentado, ha narrado en primera persona su historia. Aquel día, para él, fue como volver a nacer. "Si no me llegan a encontrar los 4 voluntarios que me encontraron en pocas horas, seguramente que no estaría ahora hablando contigo", ha asegurado.

Me tocó la lotería aquel día, porque volví a nacer"

Llatser se encontraba escalando en el pico de la Faijov, cerca del Balandrau, y pasó de estar en manga corta a sufrir un fuerte vendaval a partir de las dos de la tarde. Pese a conocer la montaña "como el patio de mi casa", la visibilidad era nula. "Llevaba unas botas de color amarillo, fluorescente, y no se veían", ha descrito para ilustrar la intensidad de la ventisca.

Ante la imposibilidad de orientarse, tomó una decisión crucial: cavar un agujero en la nieve para protegerse. "Es lo que todo montañero sabe, ¿no? Que metido debajo de la nieve, te estás a 0 grados", ha comentado. Usando un ancla de nieve, cavó un refugio entre una roca y la nieve, se cubrió con una manta térmica y esperó a que el temporal amainara.

La montaña es para lo bueno, para lo malo"

Jordi Cruz también ha compartido el testimonio de José María, otro superviviente, que vivió uno de los momentos más duros de la tragedia al ver morir a su prometida en sus brazos por la hipotermia. "Cuando por la mañana se despierta y descubre a su chica, había muerto, ostras, pues en ese momento la verdad es que aquello debió ser durísimo", ha relatado Cruz.

Rescate, secuelas y la pasión por la montaña

Tras horas de lucha, Llatser fue encontrado por un grupo de voluntarios cuando ya estaba casi abajo de la montaña, semienterrado de nuevo y desorientado. Fue evacuado en helicóptero al hospital de Campdevànol, donde ingresó con una temperatura corporal de 27 grados, al borde de un paro cardíaco.

Posteriormente, fue trasladado al hospital Vall d'Hebron, donde pasó 40 días ingresado recuperándose de graves congelaciones en manos, pies y córneas. Como secuela, perdió dos falanges del cuarto dedo de la mano izquierda, pero asegura que ha podido seguir escalando. "No me puedo quejar de de la manera que estaban los dedos, han quedado estupendos", ha afirmado.

A pesar de la terrible experiencia, Enric Llatser no ha abandonado su pasión y ha vuelto al Balandrau "muchas veces". "Soy consciente de que volví a nacer, pero hacía una cosa que me gustaba, estar en la montaña. Es una manera de vivir", ha concluido el alpinista, que recientemente regresaba de escalar en hielo en Polonia.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.