20 AÑOS SIN MIGUEL ÁNGEL BLANCO

Aznar: "No queda mucho del llamado Espíritu de Ermua"

El ex presidente del Gobierno denuncia que “las víctimas se han convertido en una molestia” en España

José María Aznar, ex presidente del Gobierno durante la entrevista concedida a COPE

José María Aznar recibe a COPE en una conversación rápida en medio de la II Semana Atlántica llevada a cabo por el Instituto Atlántico de Gobierno (IAG) en el centro de Madrid, una institución de carácter privado que ha puesto en marcha. Durante las intervenciones los populismos se mezclan como peligro junto con el yihadismo, la nueva amenaza terrorista. Hace 20 años, en nuestro país era ETA. Lo sabe bien quien accedió a Moncloa en 1996 por primera vez. Aznar asumía la presidencia de Gobierno con dos secuestros en activo por parte de la banda: el del funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara y el del empresario Cosme Delclaux. El primer y el cuarto secuestro más largo de la historia de ETA respectivamente. 532 y 232 días en cautiverio.

Tiene marcado aquel mes de julio. Aquella madrugada de su primer día. “Horas antes para el comienzo de la liberación de Ortega Lara, el ministro del Interior me sacó de una reunión personalmente para decirme que esa misma noche se activaría el operativo de Ortega Lara porque estábamos convencidos de que le teníamos localizado. Llevábamos meses buscando”, recuerda Aznar remarcando cada una de las palabras que pronuncia. Las acompaña de sus correspondientes silencios. De un gesto muy pronunciado por sus manos. Como si ratificaran cada una de sus afirmaciones. Escucha atentamente cada una de las preguntas que se producen en el diálogo y tal vez, por su mente atraviesan pequeños fotogramas del secuestro de Miguel Ángel Blanco hace ahora 20 años. “Fue uno de los momentos más duros de mi carrera política”, asegura sin tapujos.

¿Dudó ante el chantaje de ETA con el secuestro de Ortega Lara o la firmeza del Gobierno era total?

No. La política del Gobierno era muy clara. Si uno cede a un chantaje, cede a cien. La liberación de Ortega Lara fue un éxito tan grande que ETA sintió la necesidad de vengarla. Intuíamos que era un golpe tan grande, que ellos iban a intentar vengarse. No sabíamos cómo ni de qué manera pero sabíamos que lo iban a hacer. Y la respuesta de los terroristas fue el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco.

¿Quién le comunica la noticia del secuestro de Miguel Ángel Blanco?

Estaba haciendo una entrevista con un medio de comunicación y me dio una nota mi ayudante. Me dijo que el ministro del Interior me había llamado y el ministro me dijo que habían secuestrado a Miguel Ángel Blanco.

¿Desde el primer momento supo que le matarían?

Sí. ETA había secuestrado a Miguel Ángel Blanco para matarle. No le habían secuestrado para intentar una negociación que acabara en una liberación. Miguel Ángel era secuestrado con la orden del asesinato. Lo que buscaban los terroristas era que el Gobierno cediera al chantaje y entonces añadir al asesinato la humillación de que el Ejecutivo hubiese accedido a negociar, hubiese accedido a hacer determinadas cosas con el cadáver de Miguel Ángel Blanco encima de la mesa.

Una vez conocida la noticia, ¿habla con la familia?

Hablamos con la familia y nos ponemos a su disposición. No les traslado mi convencimiento de que Miguel Ángel Blanco será asesinado sino dos cosas. Una, removeremos todo lo que tengamos que remover para conseguir encontrar a Miguel Ángel. Dos, en ningún caso, el Gobierno va a acceder a ningún chantaje. La reacción de la familia fue impecable.

Las movilizaciones fueron fundamentales, ¿por qué era tan importante que el Presidente del Gobierno estuviera en la manifestación de Bilbao el sábado por la mañana? Horas antes de que venciera el plazo dado por ETA…

La presencia del Presidente del Gobierno en la manifestación multitudinaria de Bilbao era la expresión de la unificación de todas las voluntades españolas en las instituciones vascas; de toda España en Bilbao y en el País Vasco. Era una manifestación de aquí estamos juntos; en Bilbao, en Barcelona, en Madrid y eso, era determinante para que toda la sociedad vasca se movilizase en sentido positivo.

¿Fue uno de los momentos más duros de su carrera política?

Fue de los momentos más duros porque sabía que una persona iba a ser asesinada y tenía poco tiempo para intentar evitarlo. Movilizamos los pocos recursos que tuvimos. Intentamos que la sociedad española se movilizara por todos los medios y tengo que decir que la actitud de la sociedad española fue espectacular y que hay un antes y un después del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Cuando la sociedad española rompe con cualquier elemento pasivo o neutral en relación con el ejercicio del terror es con el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Recuerdo el aluvión de llamadas de todo el mundo que tuve como Presidente del Gobierno. El llamado Espíritu de Ermua cambió la actitud de la sociedad española. Por fin se decidió a no escuchar que esto era un empate infinito entre unos y otros e ir a por la victoria contra el terror.


Un año más tarde, en 1998, el PNV firmaría el Pacto de Estella, recuerda el ex Presidente del Gobierno. “Era el pacto con los que habían secuestrado y asesinado a Miguel Ángel Blanco”.


20 años después, ¿qué queda del Espíritu de Ermua?

No mucho. Quedamos algunos. Yo estoy en ese espíritu. Y estoy en el espíritu de que es inaceptable esta historia que nos quieren contar ahora de que no hay vencedores ni vencidos, de que los asesinos son iguales que las víctimas; de que fue un asesino y un secuestrador pero es un buen chico. Al final, desgraciadamente las víctimas que han sido el gran valor moral se han convertido en una especie de molestia y los amigos de los asesinos están hoy al frente de algunas instituciones que se dedican a tomar decisiones. Que van en contra de la memoria de las víctimas y del Espíritu de Ermua y de la unidad constitucional de España. ETA quería acabar con la Democracia.

¿Mientras que Bildu siga en las instituciones ETA seguirá viva?

Bildu es una parte de ETA. Se llama de otra forma. Yo no distingo. Bildu es lo que es. La expresión moderna de ETA. Se pueden cambiar nombres. Antes se ha llamado Batasuna pero siempre ha sido lo mismo. Y por lo tanto en ese escenario estamos; en el que el desarme constitucional es una mala noticia. En aquellos años los partidos constitucionalistas fuimos capaces de crear una alternativa política en el País vasco. En la actualidad, si se suma lo que representan los partidos constitucionalistas la situación no ha mejorado.

Hay generaciones que no han conocido a Miguel Ángel Blanco, ¿cómo explicaría a un joven de 20 años quién fue?

Si un joven que nació hace 20 años y que no vivió aquello quiere saber lo que es luchar por la libertad que vea a Ortega Lara y a Miguel Ángel Blanco. Si después de ver todo eso piensa que aquello fue una historia en la que no hay vencedores y vencidos, que no hay víctimas sin verdugos, sino que todos son iguales y que eran dos bandos que combatían en base a una igualdad sin ningún tipo de reservas, creo que se equivocará. Si quieren apreciar el valor de la vida que miren las imágenes de Ortega Lara y las reacciones ante el asesinato de Miguel Ángel porque ahí encontrará una parte de lo mejor que los españoles llevamos dentro.


El ex presidente del Gobierno, alejado desde hace un tiempo de la primera línea de las declaraciones políticas, confiesa que tiene muy presente a Miguel Ángel Blanco. “No lo olvido nunca. Yo soy una víctima del terror con la suerte de poder hablar”, añade. “Nunca aceptaré que los asesinos de Miguel Ángel Blanco sean tratados en su memoria como a Miguel Ángel y si una sociedad acepta eso, esa sociedad no vive su mejor momento”, concluye.