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La ganadora israelí de Eurovisión 2018: "Yo hago música, no me meto en política"

Netta se ha erigido en pujante símbolo de la comunidad LGTBIQ gracias a su peculiar forma de presentarse ante el mundo

La ganadora israelí de Eurovisión 2018: Yo hago música, no...
 
  • AGENCIAS

La israelí Netta Barzilai, ganadora de Eurovisión 2018 y estrella del Orgullo 2018 de la capital española, se ha erigido en pujante símbolo de la comunidad LGTBIQ gracias a su peculiar forma de presentarse ante el mundo y una canción, "Toy", que habla desde la experiencia personal sobre cómo enfrentarse al hostigamiento. "Soy una chica hetero con una historia gay detrás", opina, en una charla con Efe en Madrid, sobre las razones que la han llevado a ocupar ese lugar de representatividad entre el colectivo homosexual.

Apela a su propia vida, al cambio que se operó de su infancia en Nigeria, "entre niños de muchas razas diferentes con los que las diferencias físicas no existían", a una adolescencia en Israel donde se convirtió en "la chica gorda y sensiblona que hablaba inglés, no hebreo", apartada junto a los "no suficientemente inteligentes". "Empecé a pensar que era una gorda estúpida que no merecía amor ni respeto. Busqué algo que me ayudara y encontré la música. Allí fue donde logré brillar por encima de los demás", rememora con honestidad. Hila esa historia con su concepción del feminismo, "no ese que dice: 'Oh, yo merezco esto o aquello', sino el de las mujeres que se lanzan a por ello". "Aprendí ingeniería de sonido en una clase llena de chicos, hice una gira entera con mis aparatos y a menudo aparecía alguien que me ofrecía ayuda o hacía algún comentario como: 'Qué hace una chica con unos trastos tan caros'", cuenta.

Hace menos de un año, en septiembre, estaba en su casa "sin dinero para el alquiler" y decidió participar en un "reality-show". "Allí descubrí que podía hacer algo bueno por muchos jóvenes y por su autoestima, no solo por los de Israel, sino del mundo entero, gente juzgada a la que se dice que no pueden ser quienes son realmente ni amar a quienes aman", reivindica la artista, que, destaca en ese sentido el mensaje del Gay Pride como "festival de poder y de amor".

El pasado mes de mayo se alzó con la victoria para su país en la última edición de Eurovisión gracias a una canción, "Toy", que es un canto de empoderamiento personal y su fama se multiplicó exponencialmente. No obstante, con ese triunfo comenzaron otras polémicas... Según trascendió esta semana, los autores del tema, Doron Medalie y Stav Beger, recibieron una carta de Universal Music que avisaba de una presunta infracción de los derechos de autor debido al parecido entre este tema con "Seven Nation Army", de The White Stripes.

"Muchas cosas suenan igual en la música, pero no es el caso", subraya la cantante respecto al posible plagio, antes de insistir: "Cuando la escuché por primera vez, no sonaba a nada que hubiese escuchado en mi vida. Era fresco, era mediterráneo, con algo de K-Pop y muchas otras influencias. Entonces intervine yo para añadir el cloqueo y el inicio. No había nada como eso en el mundo".

Sobre el escenario de Eurovisión, Netta se despidió ante el mundo con un: "¡El año que viene nos vemos en Jerusalén!", idea suscrita días después por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, como una manera de reafirmar la Ciudad Santa como capital del país. Las reacciones no se hicieron esperar y fueron varios los países que amenazaron con boicotear o no participar en el festival si la Unión Europea de Radiodifusión aceptaba esa sede con tantas implicaciones políticas por el conflicto con el pueblo palestino. "No creo que la ciudad que acoja el festival sea importante", afirma Netta, antes de argumentar que, tratándose de un país "tan pequeño, "todo queda a media hora". Lo importante, señala entonces, es que "Israel se merece Eurovisión y el mundo se merece descubrir lo increíble que es el país, con una gente fabulosa y cálida, muy parecida a los españoles", repone.

La semana pasada una manifestación en Madrid se opuso a la visita de Netta argumentando su pasado militar y el "lavado de cara" que se perseguía a través de ella por parte de una nación que, solo dos días después de su triunfo, mató a cerca de 40 palestinos. "Yo hago música. Vine para dar amor y hacer del mundo algo mejor. No me toca a mí decir si estoy de acuerdo o no (con la política de mi Gobierno), porque si dejara que la política se infiltrara en algo tan puro como es mi música, la estaría arruinando", se defiende.

La electrónica de Skrillex o el soul de Aretha Franklin o Erykah Badu se cuentan entre sus influencias, pero también cosas tan disparatadas como Scatman Joe o "Papi Chulo", de Lorna, que versionó en televisión como buena amante de "los ritmos capaces de sostener por sí solos las canciones sin necesidad de mucha melodía". En aproximadamente dos meses, anticipa, sorprenderá con nueva música y no duda al afirmar que "por supuesto" que se atrevería en el futuro con algo de reguetón. "Toda la vida me han dicho quién tenía que ser y, como persona y como artista, yo quiero ser yo. Me encanta ser esto", apostilla

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