Murcia se engalana para la Semana Santa: los barrios son el corazón de la fe y la tradición
Los presidentes de los distritos Norte y Centro-Oeste desvelan los preparativos y los momentos más íntimos que hacen única la Semana Santa de la ciudad
Murcia - Publicado el
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Con la llegada de la Cuaresma, Murcia deja de ser un mapa para convertirse en sentimiento. Es el tiempo en que la vida se detiene en los barrios para dar paso a la Semana Santa, un escenario efímero que luce con la dignidad que merece su historia. Para entenderlo, los presidentes de los distritos Norte y Centro-Oeste, José Burruezo y Lorenzo Tomás, desgranan cómo se vive la semana de pasión desde el corazón de la ciudad.
El epicentro de la mañana de Viernes Santo
El Distrito Norte acoge "la mañana más bella de todo el año", la del Viernes Santo, con la procesión de los pasos de Salzillo. José Burruezo explica que todo requiere de una gran preparación. "La semana previa se nota ya en el barrio el bullir de esos preparativos", asegura.
Desde la poda de árboles de última hora para que los tronos pasen sin problemas, hasta la acumulación de cruces en la calle Doctor Jesús Quesada o las sillas en la plaza de San Agustín. Todo está medido para que la mañana "luzca con todo su esplendor", comenta Burruezo, sin olvidar el tradicional canto de los auroros en la víspera.
Los traslados: el alma de la devoción
En el distrito también se viven momentos de gran solemnidad como el traslado del Cristo del Consuelo en San Antón, desde la ermita de los panecillos hasta la parroquia de San Francisco Javier. Sin embargo, Burruezo destaca uno por encima de todos: "Traslado, traslado murciano, el del nazareno a visitar a la monja, Agustina", afirma con rotundidad.
Traslado, traslado murciano, el del nazareno a visitar a la monja, Agustina"
Distrito Norte de la Ciudad de Murcia
Un distrito que reza en cada procesión
Por su parte, el Distrito Centro-Oeste es, en palabras de su presidente, Lorenzo Tomás, un "auténtico privilegiado" por ser el que más procesiones acoge. "La actividad comienza prácticamente ya", señala, con actos como el viacrucis del Cristo de la Salud, y se extiende durante toda la semana con procesiones tan emblemáticas como las del Silencio, el Refugio, el Santo Sepulcro o la explosión de alegría del Resucitado el domingo.
Para Tomás, que además es arquitecto e historiador del arte, la Semana Santa es ante todo una vivencia personal. "No hablo ni como arquitecto ni como historiador, sino hablo como como nazareno, que es como como me siento", confiesa, destacando que lleva saliendo en las procesiones desde los dos años.
No hablo ni como arquitecto ni como historiador, sino hablo como como nazareno, que es como como me siento"
Presidente del Distrito Oeste Ciudad de Murcia
Ambos coinciden en la importancia de transmitir la tradición a las nuevas generaciones. Tomás subraya que los nazarenos tienen la "responsabilidad para con nuestros menores" de inculcarles el amor por la Semana Santa desde pequeños. "Es muy difícil que la Semana Santa te guste a partir de los 20 años. Si desde pequeño no la has vivido y no la has tenido en tu familia", concluye.
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