Un superviviente del accidente de Chinchilla revive su tragedia y manda un mensaje a las víctimas
Juan Guillamón, que sobrevivió al choque de 2003, pide centrarse en el apoyo a los familiares de las víctimas y no buscar culpas políticas
Murcia - Publicado el
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El murciano Juan Guillamón, uno de los supervivientes del trágico accidente de tren de Chinchilla ocurrido en junio de 2003, ha recordado su propia experiencia tras las imágenes del reciente siniestro ferroviario. En una entrevista en COPE Murcia, ha compartido sus vivencias y ha enviado un mensaje de ánimo tanto para las víctimas como para sus familiares.
Guillamón ha calificado el nuevo accidente como un caso de extrema mala suerte, destacando la improbabilidad del suceso. "Ha sido el caso de más mala suerte el accidente producido, es increíble", ha afirmado, describiendo cómo el tren descarriló en una recta con visibilidad justo en el momento en que otro convoy pasaba en la vía contraria.
Ha sido el caso de más mala suerte el accidente producido, es increíble""
Víctima del accidente de tren de Chinchilla en 2003
Petición de prudencia
El superviviente ha hecho un llamamiento para no hacer valoraciones precipitadas ni "sacar partido de las desgracias". Ha explicado que cerca del lugar se encuentra una oficina técnica del AVE que funciona como una "caja negra" y permitirá saber con exactitud si se debió a un fallo humano, técnico o del sistema de seguridad. "En estos momentos lo que hay que estar es en compañía de las personas que han perdido a sus seres queridos", ha subrayado.
Un mensaje de superación
Desde su experiencia personal, Guillamón ha querido mandar un mensaje de esperanza a los heridos. Les ha animado a mirar hacia adelante con la actitud de "me he salvado y voy para adelante", un enfoque que, según él, alivia el sufrimiento de los seres queridos. "Si tú logras superarte y actúas con naturalidad, los alivias de sufrimiento", ha añadido.
Me he salvado y voy para adelante""
Víctima del accidente de Chinchilla en 2003
Finalmente, aunque ha admitido no haber necesitado ayuda psicológica en su momento, ha reconocido que "en estos casos tan dramáticos y tan fuertes la labor de los psicólogos puede ser importante". Ha insistido en que, si bien a los fallecidos solo queda llorarlos, las víctimas que se recuperan tienen que centrarse en su futuro.
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