Chemi, Ricardo, Mellado y Antonio Navarro, campeones de Europa
España se proclama campeona de Europa diez años después al vencer a Portugal (3-5) en Liubliana, con participación murciana y un Antonio Pérez estelar
España conquista el europeo de fútbol sala
Murcia - Publicado el - Actualizado
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La selección española de fútbol sala volvió a lo más alto del continente tras conquistar el Campeonato de Europa al imponerse a Portugal por 3-5 en una final vibrante disputada en Liubliana. El escenario y el rival evocaban recuerdos amargos de 2018, pero esta vez el desenlace fue muy distinto: España recuperó el trono continental y sumó su octavo título europeo, una década después del último.
En el camino hacia el oro participaron cuatro jugadores murcianos: Chemi, Mellado, Ricardo Mayor y Antonio Navarro, protagonistas de una conquista histórica que devuelve a España al lugar que le corresponde en el fútbol sala europeo.
Un inicio fulgurante
El encuentro comenzó a un ritmo altísimo, con Portugal presionando arriba y tratando de incomodar la salida de balón española. Sin embargo, fue el equipo de Jesús Velasco el que golpeó primero, y lo hizo con contundencia.
A los dos minutos, Antonio Pérez abrió el marcador tras un brillante pase de tacón de Pablo Ramírez. Apenas un minuto después, Raya culminó una gran acción colectiva iniciada tras un robo de Cecilio para colocar el 0-2. España demostraba eficacia y personalidad en el arranque.
Portugal reacciona, Antonio responde
El doble golpe no desarmó a Portugal, que volvió a demostrar su carácter competitivo. Afonso recortó distancias aprovechando un balón suelto en el área y, poco después, Góis igualó el choque con un certero giro tras un saque de esquina.
Con el 2-2, los lusos ganaron confianza y llevaron el juego hacia la portería de Dídac, pero su intensidad acabó teniendo castigo. A falta de 42 segundos para el descanso, Erick cometió la sexta falta y Antonio Pérez, infalible desde los diez metros, devolvió la ventaja a España antes del intermedio.
Personalidad de campeón
Tras la reanudación, España salió decidida a cerrar el partido. Generó claras ocasiones, pero la falta de fortuna evitó una renta mayor: Cortés y Cecilio estrellaron sendos balones en el palo y Bernardo Paçó negó el gol al cordobés en un mano a mano.
Portugal resistió y encontró premio en el minuto 30, cuando Pauleta robó en la presión y firmó el 3-3. El partido volvía a empezar.
El sello de un líder
Lejos de acusar el golpe, España sacó a relucir su carácter de campeona. Siguió insistiendo, volvió a encontrarse con el poste, hasta que Antonio Pérez apareció de nuevo a menos de cinco minutos del final para culminar una jugada de Cecilio y poner el 3-4.
Con Portugal jugando de cinco y España defendiendo con firmeza, Adolfo sentenció a puerta vacía tras otro disparo al palo —el cuarto— de Rivillos. El 3-5 cerró una final espectacular y desató la celebración.
España vuelve a reinar en Europa diez años después, con una generación que recuperó la corona continental y con la firma imborrable de Antonio Pérez, líder absoluto de una selección que ya es, de nuevo, campeona de Europa.