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"No saber quiénes fueron sus asesinos, da la sensación de que les ha salido gratis"

ETA asesinó a Javier Mijangos cuando controlaba el tráfico en Beasain junto a su compañera

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Santiago Ruiz de AzúaPaís Vasco

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09:07

La N-1 ha sido y es una de las vías de comunicación con más tráfico y problemas circulatorios de la red nacional de carreteras.Era y es frecuente, en su tramo por Gipuzkoa, ver unidades de la ertzaintza regulando el tráfico para evitar problemas mayores.

En eso estaban Francisco Javier Mijangos y su compañera Ana Isabel Arostegi el 23 de noviembre de 2001. A la altura de Beasain, un punto muy complicado de la nacional, Javier y Ana se encontraban fuera de su vehículo vigilando que todo transcurriera con normalidad, cuando dos miembros de ETA, se acercaron al cruce en un coche, descendieron y por la espalda los acribillaron. Ana murió en el acto tras ser rematada cuando estaba mal herida.

Javier fue trasladado con vida al hospital de Tolosa, donde falleció a las pocas horas. Estaba casado, tenía un hijo de 11 meses y toda una vida por delante. Murió con 32 años.

Cruce de la N1 donde ETA asesinó a Mijangos y Arostegi

“Yo tenía clara mi vocación de ertzaina y a Javier le anime a hacerse policía. Es algo que nunca me ha pesado porque no piensas que va a pasar eso. Sabíamos que era una época de peligro pero hicimos lo que creímos que era lo mejor” recuerda su hermano Carlos, también ertzaina.

Javier y Carlos se llevaban poco más de un año de diferencia y eso les hizo compartir muchas cosas, cuadrilla, pupitre en el instituto y su pasión por el baloncesto. Javier era un gran tipo, era la salsa de todas las reuniones”, recuerda.

Tener dos hijos adscritos a la Ertzaintza preocupaba mucho a la madre de ambos, de hecho no había noche que se quedara dormida hasta que llegaban a casa, “lo pasaba mal”.

El día del atentado, Carlos había terminado su turno cuando recibió una llamada de su cuñada contándole que había habido un atentado en Beasain. “Llamé a Javier y no respondía, me empecé a preocupar. Hice varias llamadas hasta que me confirmaron que Javier era uno de los dos y que estaba en Tolosa”Al poco de llegar a la clínica, un médico les confirmó que Javier había muerto, “en ese momento.., terrible, no crees que eso está pasando” cuenta Carlos.

Los asesinatos de Javier y Ana forman parte de la lista de más de 350 casos sin resolver. “saber quién fue no nos va a devolver a Javier, pero no saber quién fue da la sensación de que les ha salido gratis”.


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