La cruda realidad del periodismo de guerra español: "La precariedad es mayor que en otros países europeos"
Un informe pionero de la Univeridad del Pais Vasco desvela que el 100% de los corresponsales ha sufrido agresiones y que la inestabilidad laboral agrava su desprotección
Bilbao - Publicado el
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El ideal romántico del corresponsal de guerra, ese héroe solitario que esquiva balas y narra conflictos al estilo de Hemingway, choca frontalmente con una realidad marcada por la inestabilidad. Un informe pionero presentado por la Universidad del País Vasco (EHU) ha puesto cifras y análisis a esta situación, dibujando un panorama de alta vulnerabilidad para los periodistas españoles que cubren conflictos internacionales.
El retrato de un profesional vulnerable
El estudio, enmarcado en el proyecto JOSAFCON (Journalist Safety Research Project) y realizado en colaboración con varias universidades europeas y organizaciones como Reporteros Sin Fronteras, traza el perfil del corresponsal español: una edad media de 48 años, catorce de experiencia y, de forma creciente, un estatus de trabajador freelance. Esta investigación es la primera en analizar de forma exhaustiva las condiciones laborales, físicas, psicológicas y digitales de estos profesionales.
Si las condiciones son precarias, la precariedad atraviesa todo, incluida la seguridad"
MAria Jose Cantalapiedra (primera a la Izquierda) durante la presentacion del
informe
Según explica María José Cantalapiedra, catedrática Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la EHU y codirectora del proyecto, el estudio partió de trabajos previos que ya alertaban de la situación. "Ya sabíamos antes de iniciar el estudio que este colectivo trabajaba en condiciones bastante precarias", afirma, pero era necesario un diagnóstico concreto para tener una evidencia más allá de las percepciones. "Si las condiciones son precarias, la precariedad atraviesa todo, incluida la seguridad", sentencia la catedrática.
Cicatrices visibles e invisibles
La investigación cuenta con la participación de 85 periodistas españoles de guerra, lo que representa más de un tercio del censo total, siendo la primera a nivel internacional que aborda conjuntamente la seguridad laboral, física, psicológica y digital en todas las fases de cobertura. Una de las conclusiones más alarmantes del informe es que el 100% de los periodistas que cubren conflictos ha sufrido agresiones físicas. Pero las secuelas van más allá de lo visible. El estudio constata la existencia de profundas cicatrices psicológicas, como el estrés postraumático, del que los profesionales apenas hablan.
El Grupo Bitartez de la Universidad del País Vasco (EHU/UPV) durante la presentacion del estudio
Entienden que les puede perjudicar en su trayectoria profesional"
El motivo de este silencio es el miedo, ya que, como señala Cantalapiedra, "entienden que les puede perjudicar en su trayectoria profesional" si admiten estar afectados, temiendo no volver a ser enviados a una cobertura. Este tabú contrasta con la atención que reciben otros colectivos expuestos a situaciones similares, como sanitarios o activistas de ONG.
España, un caso agravado y sin protocolos
El informe subraya que la situación en España es particularmente grave. La catedrática confirma que la precariedad del periodismo en España "es mayor de la que hay en otros países europeos", un problema que se arrastra desde los años 90 y que fuerza a tomar decisiones con criterios económicos y no periodísticos.
A esta vulnerabilidad se suma la alarmante falta de protocolos de seguridad en los medios de comunicación españoles. Cantalapiedra confirma que "no existen" y que, aunque algunas medidas requerirían inversión, otras son de "puro procedimiento", como mantener una conversación con el periodista antes y después de la cobertura. El objetivo final del diagnóstico es, precisamente, que "llegue a quienes pueden tomar decisiones para mejorar la situación".