El acoso escolar a examen: expertos piden disciplina y no caer en el “buenismo pedagógico”
Pedagogos y responsables de convivencia abordan la necesidad de actuar con celeridad y de forma integral, sin olvidar el creciente maltrato hacia los docentes
Pamplona - Publicado el
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El nuevo decreto foral de convivencia de Navarra, que plantea el traslado del alumno agresor, ha reabierto el debate sobre cómo gestionar el acoso escolar. El pedagogo y filósofo Gregorio Luri valora la necesidad de tomar medidas, criticando que en algunas comunidades se impida penalizar la conducta del agresor. Luri advierte que sin disciplina, se le da un “margen de maniobra muy amplio al matón de patio”.
El fin del 'buenismo pedagógico'
Luri se muestra “un poco harto del buenismo pedagógico”, argumentando que cuando la disciplina falla, las relaciones en el aula se distorsionan. Sostiene que esta situación perjudica especialmente a los más desfavorecidos, preguntándose: “¿los pobres no tienen derecho a un tiempo escolar de calidad?”.
Este nuevo Decreto Foral sustituye al del año 2010 e introduce importantes novedades tendentes a garantizar la convivencia dentro de los centros educativos y a mejorar la protección a las víctimas de situaciones graves o de acoso.
El Decreto Foral establece que también se podrá proponer la medida del traslado definitivo de centro educativo en el caso de que el alumno o alumna realice alguna conducta que implique el maltrato entre iguales o violencia contra las mujeres o lleve a cabo cualquier agresión especialmente grave a cualquier miembro de la comunidad educativa.
Esta medida va encaminada a proteger a las víctimas de situaciones graves o de acoso y facilitar las actuaciones encaminadas a restaurar el estado emocional de las víctimas en su contexto más cercano y conocido.
el problema, también contra los docentes
Además, el filósofo destaca que el problema no se limita a los alumnos, sino que también existe una “indisciplina creciente con los profesores”. Considera que este es uno de los principales motivos del malestar docente, un fenómeno que, según afirma, va en aumento tanto en España como en el resto de Europa.
Para Luri, la solución no debe centrarse únicamente en el agresor. Es fundamental fortalecer a la víctima: “Hay que también fortalecer al que lo padece, que no sea tan frágil, que entonces ante cada dificultad lo que hace es huir”. Defiende que el objetivo es que el niño sea capaz de enfrentarse a las tensiones cotidianas de la vida en comunidad.
Hay que fortalecer al frágil para que sea capaz de enfrentarse a las tensiones cotidianas"
Pedagogo y filósofo
Una lacra presente en todas las aulas
Esta visión es complementada desde la experiencia en los centros. Bruno Araiz, responsable de convivencia del colegio El Puy de Estrella, confirma que el acoso es una realidad extendida. “Si las estadísticas dicen que entre un 9 y un 11% del alumnado sufre acoso escolar, es porque en nuestras aulas existe”, afirma, subrayando la importancia de no mirar hacia otro lado.
Albert de Santiago, su homólogo en el colegio San Cernin, explica que esta figura busca garantizar la seguridad relacional y emocional. Ambos coinciden en que su labor no es sancionadora, sino de confianza y prevención, lo que permite a los alumnos acudir a ellos para contarles sus problemas.
Claves para una intervención integral
Ante un posible caso, la rapidez es clave. Araiz destaca que lo primero es “acompañar a todas las partes involucradas”, especialmente a la víctima. “La víctima tiene que sentir el respaldo claro por parte del colegio, que vea que está en un entorno seguro”, recalca.
La víctima tiene que sentir el respaldo claro por parte del colegio"
Responsable de convivencia del colegio El Puy de Estrella
Pero la intervención debe ser integral. Albert de Santiago explica que ya no se busca apartar al agresor, sino “trabajar de la mejor manera posible con todas las partes”. Esto incluye ayudar al agresor a comprender sus actos, ya que “detrás de una conducta agresiva hay conflictos personales, inseguridades o dificultades emocionales”, según Araiz.
LOS GRUPOS DE AYUDA PARA VELAR POR la convivencia
Las familias son un pilar fundamental, y la comunicación entre el centro y la familia es indispensable. Araiz también señala el papel del “observador externo”, el alumno que ríe o incita, mientras que de Santiago destaca la utilidad de los “grupos de ayuda”, formados por compañeros que median y alertan de posibles problemas.
Los expertos coinciden en que el acoso escolar es un fenómeno complejo que ahora se manifiesta a edades más tempranas debido a los dispositivos móviles y las redes sociales. La solución pasa por una acción coordinada que implique a docentes, alumnos y familias, con medidas que sean ejemplares y formativas, huyendo de soluciones simplistas.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.