La javierada arranca pasada por agua y pone a prueba a los peregrinos en la Ribera
El mal tiempo reduce la afluencia inicial pero los romeros, bien equipados, avanzan con determinación en la primera etapa del camino hacia Javier
Tudela - Publicado el - Actualizado
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La primera jornada de la javierada en la Ribera de Navarra ha arrancado este fin de semana marcada por unas condiciones meteorológicas adversas. La lluvia y el viento han sido los compañeros de viaje para los peregrinos más madrugadores, como los grupos que han partido a las cinco de la mañana desde localidades como Fontellas. Según relata el peregrino Iñigo Sanz, los primeros kilómetros hasta Tudela han estado acompañados de una lluvia intensa y varios chaparrones, aunque la ausencia de un frío extremo ha permitido sobrellevar la situación.
Menos afluencia y más incomodidad
El mal tiempo ha provocado que la afluencia de romeros sea menor a la de otros años, al menos en las primeras horas. Iñigo Sanz confirma que en su grupo de Fontellas "la mitad no ha aparecido", una situación que se ha repetido en otros grupos. Algunos peregrinos han optado por reincorporarse más tarde, mientras que otros han decidido dar media vuelta tras el primer café. Andar con chubasquero ha añadido una capa de incomodidad, ya que, como explica Sanz, "sudas por dentro y al final te mojas".
El espíritu de llegar hasta Javier y andar no nos lo quita nadie"
El barro, el próximo desafío
Superado el primer tramo, la principal preocupación se centra ahora en el estado del camino en la zona de el plano. La lluvia caída hace prever un terreno complicado. "Intuimos que al final ha llovido bastante y y será más complicado", señala Sanz. Este temor es compartido por el presidente de Cruz Roja de Ablitas, José Luis M. Izu, quien advierte del peligro: "Nos vamos a encontrar una bardena llena de de barro, entonces, el camino se pone más peligroso, sobre todo, para eso, que un resbalón y una torcedura de tobillo, cualquier cosa así, que puede puede causar más problemas".
Nos vamos a encontrar una bardena llena de barro, entonces, el camino se pone más peligroso"
Un dispositivo de Cruz Roja vigilante
El equipo de Cruz Roja se mantiene vigilante en puntos clave como la ermita del Yugo y el plano. Su presidente, José Luis M. Izu, informa que la jornada está siendo "muy tranquila" en cuanto a incidencias. Atribuye esta calma a que "cada año la gente viene más preparada, entrenada de entrenamiento y de de de prendas". Las atenciones más comunes se limitan a las "típicas rozaduras, ampollas que ya le salen en el primer tramo, alguna molestia muscular, sobre todo, y así, pero bueno, todo cosas leves". El dispositivo desplegado cuenta con una ambulancia, dos vehículos todoterreno y dos motos.
A pesar de que el tiempo ha disuadido a muchos, el flujo de romeros ha ido creciendo con el paso de las horas. Si bien al principio parecía que la afluencia había bajado, M. Izu asegura que finalmente están llegando "grupos bastante numerosos" y cree que la participación será "como todos los años". Y es que, pese al tiempo "bastante desagradable", para la gente "el espíritu de llegar hasta Javier y andar no no se lo quita". La camaradería también es un pilar fundamental en la jornada, donde muchos peregrinos se reencuentran año tras año.
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