El 'cazatesoros' de Mallorca que rescata los juguetes de los 80 y 90 para darles una nueva vida
Tolo Artíguez, con 10.000 seguidores en TikTok, recorre los rastros de la isla para encontrar y restaurar desde una Game Boy hasta el Cinexin de nuestra infancia
Mallorca - Publicado el
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Tolo Artíguez es el coleccionista detrás de caza tesoros Mallorca, un proyecto con el que triunfa en redes sociales como TikTok, donde acumula 10.000 seguidores. Cada domingo, se le puede encontrar en el Rastro de Consell montando su puesto de juguetes y objetos retro de los años 80 y 90.
El origen de una pasión
Su afición comenzó cuando nacieron sus hijos, ya que, como él mismo relata, "quise enseñarles con lo que yo jugaba cuando era pequeño". Esta nostalgia le llevó de vuelta a los rastros que ya visitaba de niño con su abuela, primero en busca de sus juguetes y, después, de los que le hubiera gustado tener.
Lo que empezó como una búsqueda personal se convirtió en una colección de "demasiados" juguetes, según admite. Artíguez atesora una gran cantidad de artículos, desde videoconsolas como Spectrum, Game Boy o Nintendo hasta el mítico Cinexin, que expone en ferias como el Mercadet Friki.
Videojuego antiguo Nintendo
El mercado de la nostalgia
Artíguez explica que el mercado de segunda mano está actualmente en auge porque "la gente valora más las cosas". Sin embargo, reconoce la dificultad de su labor: "después de 50, 60 años, conseguir algo que está prácticamente nuevo o en muy buen estado, es muy complicado".
Hoy en día cualquier persona puede ser coleccionista y no hace falta gastarse mucho dinero"
Aunque los videojuegos y según qué figuras son los artículos más demandados, el coleccionista defiende que no es una afición cara, ya que se puede coleccionar desde CDs o vinilos hasta chapas de Coca-Cola. "Hoy en día cualquier persona puede ser coleccionista y no hace falta gastarse mucho dinero", afirma Artíguez.
La magia de los rastros
Para este cazatesoros, los rastros son "como una tienda, que cada fin de semana hay cosas diferentes". El verdadero atractivo, según él, reside en la emoción de no saber qué se va a descubrir en cada visita.
Lo que engancha a la gente a ir a un rastro es que nunca sabes lo que te puedes encontrar"
Este factor sorpresa es "el gusanillo que te hace ir a los rastros", aunque encontrar una ganga es cada vez más difícil. "Los vendedores, al tener teléfono móvil, saben lo que valen todos los artículos", explica. Aun así, el regateo sigue siendo parte esencial de la experiencia.
A través de sus redes sociales en Instagram, TikTok o Wallapop, no solo vende, sino que muestra sus hallazgos y comparte la historia de cada objeto. Su misión es rescatar, limpiar y arreglar los juguetes para "darles una segunda vida y conseguir que tengan un nuevo hogar", una pasión que ha traspasado fronteras, con envíos a lugares tan lejanos como México.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.