La gran nevada de 1987: el día que el centro de Vigo amaneció completamente blanco
El 14 de enero de 1987 la ciudad registró una nevada histórica con temperaturas de hasta 4 grados bajo cero y escenas que todavía recuerdan los vigueses
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El 14 de enero de 1987 Vigo vivió una de sus jornadas más memorables cuando un manto blanco cubrió por completo la ciudad, un fenómeno que no se repetía con tal intensidad desde hacía décadas. Aquella mañana de miércoles, lo que comenzó como un día rutinario se transformó a partir de las 9:15 horas en un espectáculo visual y un desafío logístico cuando espesos copos de nieve empezaron a cuajar en el centro urbano. Las temperaturas cayeron drásticamente, alcanzando un récord histórico de 4 grados bajo cero en el observatorio de Peinador, una marca para el mes de enero que aún hoy permanece imbatida.
Esta histórica nevada coincidió con un hito personal para Alberto González-Garcés, quien ese mismo día debía tomar posesión como director del Instituto Oceanográfico de Vigo. González-Garcés recuerda que su viaje desde A Coruña fue una odisea; tras intentar conducir en condiciones terribles para las que no estaba preparado, decidió dejar su coche en Santiago y completar el trayecto en tren. Al llegar finalmente a su nuevo puesto de trabajo en la zona de Canido, fue recibido por sus compañeros con un muñeco de nieve, una anécdota que el oceanógrafo describe como una bienvenida maravillosa y única en su vida.
entre el caos y la sorpresa
La ciudad se sumió en un estado de caos y entusiasmo, ya que la falta de hábito de los conductores vigueses ante el hielo y la nieve provocó importantes retenciones y problemas de tráfico. Mientras el aeropuerto de Peinador y los servicios ferroviarios sufrían cierres y retrasos, los escolares disfrutaron de la suspensión de las clases durante dos días, llenando las calles para jugar con la nieve en puntos emblemáticos. A pesar de la belleza del evento, González-Garcés señala que, debido al cambio climático y al aumento global de las temperaturas, es altamente improbable que Vigo vuelva a registrar una nevada de estas características en las próximas décadas.