Uno de cada cuatro adultos en España sufre dolor crónico y tarda en pedir ayuda por miedo al diagnóstico
El doctor Nabor Fernández, del Hospital Quironsalud Miguel Domínguez de Pontevedra, advierte que retrasar la atención médica favorece una "memoria del dolor" que dificulta los tratamientos posteriores
Pontevedra - Publicado el - Actualizado
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En España, uno de cada cuatro adultos vive con dolor crónico, una dolencia que se define por persistir tres meses o más y que limita de forma severa la rutina diaria. Según señala el doctor Nabor Fernández, especialista de la Unidad del Dolor del Hospital Quirónsalud Miguel Domínguez de Pontevedra, uno de los mayores obstáculos para la recuperación es la tendencia a normalizar el sufrimiento, una actitud ligada a una “cultura de resistencia” o al temor al diagnóstico, lo que retrasa la búsqueda de ayuda profesional.La demora agrava la “memoria del dolor”
Este retraso en acudir al especialista no es un asunto menor, ya que el paso del tiempo sin intervención adecuada provoca cambios en el sistema nervioso conocidos como neuroplasticidad, que generan una “memoria del dolor”. Esta alteración reduce la eficacia de los tratamientos futuros y complica el control de la enfermedad.
Tratamientos personalizados para recuperar la calidad de vida
Las unidades del dolor, como la del centro pontevedrés, resultan clave para aplicar tratamientos individualizados. El doctor Fernández explica que el abordaje médico se divide en dos vertientes principales: farmacológica e intervencionista.
En esta última destacan técnicas innovadoras de radiofrecuencia y bloqueos nerviosos, que han tenido un importante desarrollo en los últimos años y permiten tratar con precisión distintos tipos de dolencia. El objetivo no es solo reducir la intensidad del dolor, sino recuperar la funcionalidad, la autonomía y la calidad de vida del paciente.
Un impacto que va más allá del cuerpo
El dolor crónico afecta al bienestar integral de la persona, con repercusiones psicológicas y sociales: trastornos del sueño, ansiedad anticipatoria y aislamiento progresivo. Ante estos síntomas, el especialista recomienda solicitar valoración médica precoz en cuanto el dolor interfiera en el descanso o el estado de ánimo, ya que una intervención temprana evita la sensibilización del sistema nervioso.
Como subraya el doctor Fernández, “no se trata de resignarse a convivir con el dolor, sino de buscar el enfoque terapéutico adecuado”, para aliviar o incluso eliminar una señal que ha perdido su utilidad biológica y se ha convertido en una carga permanente.