Atrapadas en la red: el oficio tradicional que aún no puede sustituir la IA
Las rederas son artesanas, tejen con dedicación y delicadeza las redes en que quedan atrapados los pescados que ponemos en nuestro plato. Ahora una instalación artística busca darles visibilidad
Ribadeo - Publicado el
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Recuperar la memoria y experiencias de un trabajo invisibilizado pero imprescindible, eso es “Facer territorio atando cabos”. Un proyecto artístico alrededor de un oficio tradicional muy precario pero gracias al cual podemos poner todos los días pescado en nuestra mesa. No es el trabajo de pescador sino el de esas mujeres que tejen las redes donde se atrapa el manjar del mar. El proyecto que busca recuperar vivencias e imágenes y convertir las redes en arte.
Para ello dos artistas, Irene Trapote y Sergio Marey, trabajan mano a mano con las rederas de Burela creando una curiosa instalación que se expondrá en junio en el Museo del Mar de San Ciprián (Cervo-Lugo). El resultado es una combinación de dos piezas: una audiovisual y otra textil. Según explica Irene Trapote utiliza esta metodología porque "por un lado está la parte audiovisual en la que recojo sus historias y relatos, porque quiero que sean ellas las que pongan voz, y por otro lado está la investigación desde la materia, desde lo textil, donde yo utilizo la técnica de red para generar visibilidad a este sitio y a esta técnica que usualmente no se usa más que para la confección de redes, pero yo creo que tiene mucho potencial como técnica textil más".
sin relevo generacional
La convivencia de los artistas con las rederas les ha permitido conocer sus inquietudes y preocupaciones. La principal de ellas es la falta de relevo generacional. Como explica Mar Febrero, la presidenta de la Asociación de Rederas Cabo Burela, ahora mismo son cuatro, la más joven tiene 34 años: "Esto se está acabando, quedamos muy poquitas".
El oficio de redera es duro por el frío, la incomodidad de la postura, el castigo para las manos… pero tiene una ventaja, es un trabajo difícil de replicar por una máquina, se ha intentado y no se consigue. Ellas hacen el trabajo de forma artesanal, abren la cuerda para entrelazar los hilos y conformar la red, pero las máquinas no abren la cuerda, ya lo han probado. Las máquinas pican la cuerda y al cabo de varias picadas la cuerda rompe. Por eso las rederas tienen el título de artesanas.
Mis manos no son como las de un médico o un oficinista
Redera
El trabajo también es duro para las manos, quedan muy castigadas por el trasiego habitual con las cuerdas, Mar bromea diciendo que si ves sus manos "no son como las de un médico o un oficinista". Por encima de esto no es un trabajo que esté bien pagado, a pesar de que se han mejorado algo las condiciones en los últimos años.
El proyecto artístico que se impulsa con la colaboración de las rederas se denomina “Facer territorio atando cabos” y reivindica el valor de los oficios feminizados que a veces se consideran complementarios. Aquí estas mujeres aparecen como portadoras de un conocimiento artesanal que forma parte del ADN cultural y emocional de La Mariña.
Sergio Marey aclara que la instalación artística que están creando busca poner en valor unos trabajos "a veces tan olvidados pero tan necesarios".
La futura exposición se enmarca en un programa más amplio de la red museística de la provincia de Lugo que se denomina “Soterradas”, que incluye intervenciones artísticas centradas en visibilizar en los museos vidas, historias y prácticas silenciadas, fundamentalmente femeninas.