Nicaragua, el país en el que el gobierno vigila lo que se dice en las misas
William Mora reside en Pontevedra. Al volver de la JMJ de Lisboa el Gobierno no le dejó entrar en su país
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La religiosidad se vive casi en la clandestinidad. Hay agentes vigilando qué se dice en las misas, sacerdotes encarcelados y también muchos que tienen que vivir fuera de su país.
Es la situación que relata en Herrera en Cope en Galicia William Mora, un sacerdote de Nicaragua que vive en Pontevedra. Su exilio no es voluntario. Tras un viaje a la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa de 2023 se tuvo quedar en la frontera.
"No me dejaron entrar", explica. Ahora vive en Pontevedra, donde colabora con la actividad pastoral de la ciudad.
Un ejemplo de la situación que atraviesa el país lo hemos visto estos días. "En Semana Santa no se pueden hacer procesiones", lamenta William. "Hay que tener un perfil bajo, hay que andar con mucho cuidado".