Trabajar sin cobrar en Santiago: la odisea de 50 monitores atrapados entre una empresa "morosa" y el Concello
Más de medio centenar de trabajadores de los centros socioculturales compostelanos no perciben su nómina desde otoño atrapados en un cambio de concesionaria
Santiago - Publicado el
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Más de medio centenar de personas que imparten actividades en los centros socioculturales de Santiago de Compostela llevan sin cobrar su salario desde el mes de octubre. Están atrapadas en el cambio de la empresa que gestiona el servicio, después de que el Concello Compostelano impusiera dos prórrogas a la todavía concesionaria, Serviplus. Tras la segunda prórroga, a comienzos de curso, los retrasos en los pagos se convirtieron en impagos directos.
Una situación límite con “muy poca empatía”
Silvia, una de las trabajadoras afectadas, denuncia en una entrevista en Cope Santiago la falta de comunicación y el silencio por parte del gobierno municipal. “No nos han emitido ningún comunicado”, lamenta, a la vez que critica la “bastante indiferencia y muy poca empatía”. La situación ha llevado a que muchos de sus compañeros hayan optado por acogerse a una baja médica por ansiedad para poder “percibir algún dinero”, un hecho que califica como “muy triste”.
Es muy triste que la gente se acoja a una baja para poder percibir algún dinero”
Monitora en CSC de Santiago
Aunque en su caso personal el impago no compromete la economía familiar, Silvia asegura conocer “casos en los cuales está la cosa bastante en crisis”. Hay familias para las que este es el ingreso principal y que han pasado unas Navidades muy difíciles. A raíz de esta situación, los centros están ahora muy vacíos, con muy pocas de las actividades programadas en funcionamiento, afectando directamente al servicio que reciben los ciudadanos.
Fuentes sindicales han confirmado a Cope que entre las personas que están de baja médica y las que han solicitado una excedencia ante esta situación de impago, entorno a un tercio de las monitoras y monitores ya no están acudiendo a impartir las actividades... y no tienen constancia de que hayan sido sustituidos.
Muchas de las actividades de los CSC no se están impartiendo con normalidad desde comienzo de curso
El Concello busca una salida
Fuentes del Concello han confirmado que el proceso de licitación para el nuevo contrato está avanzado y que la nueva empresa subrogará a todos los trabajadores. Sin embargo, la futura concesionaria no asumirá la deuda que Serviplus ha acumulado con la plantilla. El gobierno local afirma estar estudiando “subterfugios judiciales” para forzar a la anterior empresa a realizar los pagos pendientes.
Has hecho unos negocios con unas personas que son mafiosas”
Monitora en los CSC de Santiago
Para la trabajadora, la gestión del Concello ha sido un “desastre de organización”. Considera que el gobierno municipal también tiene una responsabilidad por contratar a una empresa que califica de “mafiosa” y que debería asumir el pago de las nóminas. “Has contratado una empresa, tú eres el Concello, tú eres el responsable también”, sentencia Silvia, quien ya se ha asesorado legalmente para denunciar la situación a nivel individual.
situaciones similares, respuestas diferentes
Silvia lleva cuatro años trabajando como monitora de pintura en los CSC de Santiago. Antes realizó un trabajo similar en Barcelona: allí fue testigo también de irregularidades por parte de la empresa concesionaria, pero la respuesta de las autoridades locales fue distinta. En aquel caso, que afectaba a monitores de yoga y deporte, el Ayuntamiento de Barcelona actuó de forma inmediata y, tras expulsar a la empresa morosa al segundo mes, “el ayuntamiento, digamos, les pagó” las nóminas adeudadas a los trabajadores. La monitora contrapone esa experiencia con la “actitud tan pasiva” que percibe en la administración compostelana.
Pese a todo, ella sigue acudiendo a su puesto para impartir clases de pintura y dibujo a niños y adultos. Lo hace por profesionalidad y por los alumnos, que han pagado sus cuotas. “¿Qué hago? ¿Me voy a casa, dejo a esta niña? La niña viene contenta a pintura”, reflexiona, mientras lamenta la falta de apoyo y la sensación de que, a la hora de la verdad, “cada uno tira por donde puede”.
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