Miguel Gelabert, medalla de la Academia Médico Quirúrgica de Santiago: "Me quedo con mis pacientes"
Tras 46 años de carrera, el prestigioso neurocirujano reconoce los avances que ha tenido su especialidad pero reivindica por encima de todo, el trato humano
Santiago - Publicado el
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"Estoy un poco nervioso", dice cuando nos saludamos a su llegada a la emisora. Le pregunto que si es por la entrevista, pero asegura que no: "por lo de esta tarde". Sonríe. El doctor Miguel Gelabert recibe hoy la medalla de la Academia Médico Quirúrgica de Santiago como reconocimiento a su carrera profesional. Un homenaje que le ha llegado por sorpresa y que lo ha "emocionado", ya que "no hay mejor regalo, mejor reconocimiento que el que te hacen tus paisanos". Gelabert ha sido una figura clave en la neurocirugía en Santiago y en la docencia de esta especialidad en la Facultad de Medicina.
La revolución tecnológica en el quirófano
Con 46 años de experiencia, Miguel Gelabert ha sido testigo de la transformación total de esta disciplina. Para él, la Neurocirugía se divide en dos épocas: "antes de la tomografía computarizada, del escáner y después". Asegura que la capacidad de obtener diagnósticos rápidos y precisos del cerebro cambió por completo las reglas del juego.
A esta tecnología se han sumado después la resonancia magnética y la robótica, que han aportado "muchísima precisión" en intervenciones delicadas. Gelabert explica cómo se han logrado reducir las lesiones que los propios cirujanos pueden causar al operar, minimizando el daño en el cerebro.
La entrega será esta tarde en el Colegio Médico de Santiago
El valor insustituible de la persona
A pesar de los avances, el doctor defiende que el factor humano sigue siendo fundamental. "Un robot no piensa", afirma, y no puede reaccionar ante imprevistos como una hemorragia: "¿cómo la reconoce ese robot que no está programado para hacer esa intervención?". Para Gelabert, la tecnología es una ayuda, pero la persona al frente es insustituible.
Me quedo con mis pacientes, sobre todo con mis pacientes pediátricos"
Neurocirujano
No duda apenas un segundo cuando le pregunto después de casi cincuenta años de trabajo, qué...: "Me quedo con mis pacientes, sobre todo con mis pacientes pediátricos". Con muchos de ellos y sus familias ha establecido relaciones de amistad que todavía perduran, un vínculo que ningún robot puede crear.
También recuerda los momentos más duros, como comunicar a unos padres que su hijo tiene un tumor maligno. En esas situaciones, subraya, es crucial "acompañar a la familia" y no dejarla sola, un proceso en el que la empatía del médico es esencial y "no nos sirve para nada el robot, por muy preciso que sea". Otra vez, la persona primero.
Una mirada a la universidad y al futuro
Sobre el futuro de la Universidad de Santiago, califica de "importantísimo" que, por primera vez, una mujer vaya a ser rectora. Sin embargo, se muestra crítico con la descentralización de la facultad de Medicina, que considera una solución complicada que multiplica el gasto.
Medicina no sabemos cuándo se acaba, sabemos cuándo empiezas la carrera"
Neurocirujano
A los jóvenes que empiezan, les da dos consejos clave. El primero, no olvidar nunca que van a "tratar con personas que tienen sentimientos". Y el segundo, entender que la formación es continua: "Medicina no sabemos cuándo se acaba, sabemos cuándo empiezas la carrera, la acabas 40 o 50 años después", porque exige estudiar todas las semanas.
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