La sanidad vive en Ferrolterra una "tensión límite ante el colapso” de la Atención Primaria

El sindicato CIG-Saúde denuncia la sobrecarga de los médicos, las agendas “chicle” y listas de espera que abocan al sistema a una situación insostenible

Ada Romero

Ferrol - Publicado el

3 min lectura

La sanidad pública gallega atraviesa semanas de especial tensión, marcadas por varios conflictos laborales abiertos que afectan directamente a los pacientes. En este contexto de movilizaciones, Sandra Martínez, delegada de CIG-Saúde de la Xunta de Persoal de Ferrol, califica la situación de “bastante desastrosa” y alerta del colapso que sufre la Atención Primaria, la puerta de entrada al sistema sanitario.

Desde CIG-Saúde, sindicato mayoritario en la mesa sectorial, entienden que el problema implica a todas las categorías profesionales que conforman los equipos de trabajo en los centros de salud. “Si la puerta de entrada al sistema está colapsada, pues imaginémonos cómo continúa el resto”, advierte Martínez, subrayando la importancia de un pilar que consideran “totalmente desvalido”.

Listas de espera y agendas “chicle”

Entre los motivos de este colapso, la delegada sindical destaca las listas de espera de hasta 15 días para conseguir una cita con el médico de familia, lo que provoca que “algo que no es urgente, acaba siendo urgente por la espera”. A esto se suma la falta de pediatras, con una atención totalmente colapsada en muchos centros.

El personal de gestión y servicios  también sufre las consecuencias, al tener que reprogramar constantemente las citas por ausencias que no se cubren y enfrentar el enfado de la población. Martínez critica que no se realicen más contrataciones a pesar de haber aspirantes disponibles en las listas, lo que aliviaría la sobrecarga de este colectivo.

Los médicos de familia, por su parte, se enfrentan a lo que el sindicato denomina “agendas chicle”. Según explica la representante de CIG-Saúde, “no puedes empezar la jornada con 35 pacientes y acabarla con 50 y pico, como pasa en muchos casos”. Esta situación, afirman, hace imposible mantener la concentración y prestar una atención de calidad.

Por ello, una de las principales reivindicaciones de CIG-Saúde es la implantación de agendas cerradas con un máximo de 30 pacientes para los médicos de familia y 20 para los pediatras, una medida que consideran fundamental para que puedan atender bien a la población.

¿Un modelo sostenible?

La sostenibilidad del modelo de sanidad pública actual está en entredicho para el sindicato. “No tenemos claro que se quiera sostener”, afirma Sandra Martínez, quien insiste en la necesidad urgente de más personal y de un plan de recursos humanos específico para la Atención Primaria, con una estructura y presupuesto propios, diferenciada de la dirección hospitalaria.

Además, la delegada sindical apunta a un problema de fondo: la falta de atractivo de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria. Muchos médicos recién licenciados la evitan por la “sobrecarga y saturación que saben que van a vivir después”, a pesar de que podría ser una especialidad “muy atractiva” en otras condiciones.

Negociación del Estatuto Marco

En medio de la confusión generada por distintas convocatorias de huelga, Martínez aclara que los intereses de los sindicatos son diferentes. Señala que la huelga convocada a nivel estatal para la reforma del Estatuto Marco, secundada por CIG, persigue objetivos distintos a los de otras organizaciones sindicales sin representación en la mesa de negociación de Madrid.

El sindicato exige que el nuevo Estatuto Marco recoja una reclasificación profesional real, que tenga un reflejo directo en la nómina de los trabajadores y no se quede “solo en el papel”. Critican también que no se aborde la actualización de las funciones de algunas categorías, como la de celador, que todavía se rigen por un estatuto preconstitucional. “Un estatuto marco así no nos sirve”, concluye Martínez.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.