¿Viviendas sociales a mil euros al mes? La trampa en la que están atrapados decenas de cooperativistas de A Coruña

El proyecto pionero de alquiler social en Xuxán se tambalea por cambios en las condiciones financieras

Noela Bao

Coruña - Publicado el

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¿Cómo la promesa de un alquiler social de 500 euros se convierte en una renta que no puede pagar un salario medio? Es la situación que sufren a día de hoy cientos de cooperativistas de A Coruña, atrapados en un proyecto público- privado en la zona de Xuxán, conocido hasta hace unos años como Parque Ofimático. 

El planteamiento era más que interesante. Casi 230 pisos repartidos en cuatro edificios de Xuxán, al lado de Matogrande, con alquileres muy razonables. Los más baratos, 343 euros. Los más grandes, unos 560. Dos habitaciones, garaje y trastero. Con precios que partían de los 343 euros, este plan, preveía entregar las viviendas en el último trimestre de 2026.

La cooperativa Galivivienda construiría las viviendas en suelo cedido por la Xunta.Este proyecto de alquiler social innovador, pionero en España, se presentó públicamente en marzo de 2024 y las peticiones enseguida desbordaron las previsiones: en poco tiempo, Galivivienda recibió más de 2000 solicitudes.

Noela Bao

Edificio en Xuxán (A Coruña)

Una solución ideal ante la crisis de alquiler

Uno de los cooperativistas recuerda la confianza inicial que generó el respaldo institucional. “La idea era que nos presentaran un proyecto de actividad social respaldado por la Xunta y el Ayuntamiento de A Coruña. Muchísima gente confió porque pensábamos que se ajustaba a lo que nos ofrecían: un alquiler social”, señala.

En el caso de Irene, programadora y madre de dos hijas, el plan representaba estabilidad y futuro: “Estoy pagando 700 € de alquiler yo sola, con la incertidumbre de que mañana me lo suban. Buscaba un sitio donde poder estar con mis hijas a largo plazo porque mi capacidad de ahorro es nula”, lamenta.

  Un cambio que lo trastoca todo  

El modelo inicial exigía a los socios aportar 53.000 euros de capital social a lo largo de 50 años, sin llegar a ser propietarios. Sin embargo, en abril de 2025, la cooperativa anunció un cambio en las condiciones: los bancos rechazaron el primer plan de viabilidad y el ICO (Instituto de Crédito Oficial) impuso requisitos más duros buscando una mayor “seguridad

Explica el cooperativista que "el ICO exige aportaciones de capital concentradas en los 10 primeros años”, lo que implica 475 euros a mayores cada mes, además de 90 del prorrateo de capital. Hablamos de más de 1.000 euros mensuales, lo que “se aleja de un alquiler social y nos convierte prácticamente en inversores de una vivienda que no será nuestra”, explica .

Esto supuso elevar el capital social de 53.000 a 63.000 euros. Irene, como muchos otros, empezó a ver fisuras en el modelo. “No es lo mismo entrar con 13.000 euros que pedir a alguien dentro de 30 años que ponga 50.000 para sustituirte. Es inviable. Nos dijeron que recuperaríamos el capital, pero eso es irreal”, afirma

Petición de auxilio a las administraciones  

El descontento se tradujo en la baja de 70 cooperativistas, y ahora, los socios piden explicaciones a las instituciones que en su día respaldaron el proyecto.

Si no hay un compromiso por parte de las instituciones para que esto salga adelante, estamos perdiendo una oportunidad de que haya más proyectos como este”, lamenta el integrante de la cooperativa. Tiene la esperanza de que llegue la ayuda “para ajustar la financiación o que se avale el proyecto para sacarlo adelante”. 

 Reunión el día 20  

Los cooperativistas se volvieron a reunir este lunes en una tensa asamblea en la que la gestora planteó volver a un plan inicial ligeramente modificado. Pero lo que quieren, ante todo, son garantías, porque la desconfianza ya está instalada. “Esto no es ni medio serio. Nuestra ilusión de tener una vivienda social no puede estar en manos de una gestora que incumpliendo continuamente los básicos de una reunión. Hasta un club de fútbol de cuarta regional cumple estatutariamente mejor la Ley, sentencia Irene.

Finalmente, la mayoría de socios se plantó para esperar a la reunión que tengan el día 20 de mayo con el ICO. Confían en que pueda haber una vía de solución y volver a hablar de un proyecto pionero, y no fracasado, de alquiler social