Operación contra tres narcopisos en A Coruña y Arteixo : “Hasta que no se vayan, no vamos a estar tranquilos"

Una macrooperación policial desmantela tres puntos de venta de droga en la ciudad, entre ellos el de la Calle Vizcaya, en Os Mallos

Noela Bao

Coruña - Publicado el

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La Policía Nacional ha lanzado una operación simultánea este miércoles contra tres puntos negros de venta de droga en A Coruña y Arteixo. Desde las siete de la mañana, agentes de la Udyco y la brigada central de estupefacientes se han desplegado en dos viviendas en los barrios de Os Mallos y el Agra do Orzán, en A Coruña así como en un tercero en Meicende (Arteixo), en un operativo que se ha saldado con varios detenidos, según confirman fuentes policiales. 

Noela Bao

Coche patrulla de la Policía Nacional en una calle de A Coruña

Un lustro de convivencia con la droga en Os Mallos

El foco más problemático se sitúa en un segundo piso del número 57 de la calle Vizcaya, en Os Mallos, donde los vecinos llevan años denunciando la situación con concentraciones y caceroladas. No se trata de una vivienda ocupada, sino de un piso que sus propietarios han convertido desde hace un lustro en un punto de encuentro para “gente muy conflictiva”. El historial del inmueble incluye hasta un asesinato y juicios pendientes derivados de las denuncias vecinales.

A veces me da miedo pasar por la calle, a ver si me van a ver o increpar"

Montse

Presidenta de la Comunidad en el narcopiso de la Calle Vizcaya

Montse, presidenta de la comunidad, resume la desesperación vecinal. “Los vecinos lo que quieren es no tener miedo, que ese es el problema, el miedo”, explica. Su temor es personal y directo: “Yo no voy al trastero arriba, a mí me da miedo ir yo sola, y a veces me da miedo pasar por la calle, digo, a ver si me van a ver, me van a increpar, estamos hablando de gente peligrosa”.

Peleas, destrozos y amenazas

La convivencia diaria es insostenible. Según relata la presidenta, la situación no cambia: “Sigue habiendo follones, peleas, timbran a altas horas de la mañana, todo igual, todo igual”. Los destrozos son constantes en las zonas comunes: “Tiran lo que les da la gana en las escaleras, el portal está roto. Lo arreglamos y al poco tiempo ya vuelve a estar otra vez manipulado, de hecho, ahora mismo se puede entrar sin llave en el portal”.

A pesar de la contundencia del despliegue policial, que los vecinos celebran, el escepticismo prevalece. “Cada vez que hay una redada, porque ya hubo una hace unos meses, pues claro que sí, alegría”, admite Montse, que valora que la policía “está haciendo su trabajo”. Sin embargo, la sensación de inseguridad persiste. “Hasta que no se vayan, no vamos a estar tranquilos”, sentencia, lo que refleja la falta de esperanza en una solución definitiva.

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