La radioterapia se revela como una solución eficaz y poco conocida contra el dolor crónico

Habitual en países como Alemania pero casi desconocida en España, esta técnica ofrece una alternativa eficaz para dolencias como la artrosis o la fascitis plantar

Borja Rodríguez

Valencia - Publicado el

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La radioterapia se asocia casi de forma automática a los tratamientos oncológicos. Sin embargo, existe una aplicación menos conocida de esta técnica para abordar patologías benignas con un reconocido efecto antiinflamatorio. Mientras que en países como Alemania casi la mitad de los pacientes de radioterapia no tienen una enfermedad maligna, en España su uso es todavía muy reducido y desconocido, incluso entre los profesionales médicos.

Un legado histórico casi olvidado

El doctor Larrea, jefe de la unidad de oncología radioterápica de Vitas Valencia Consuelo, ha explicado que los orígenes de esta terapia se remontan a finales del siglo XIX, cuando Wilhelm Röntgen, descubridor de los rayos X, ya los utilizaba para tratar el acné juvenil o la artritis. "Se estuvo utilizando en países como Alemania, que estaba más avanzado que España durante la primera mitad del siglo XX", señala Larrea, pero la técnica se fue olvidando en la mayoría de países con la llegada de su uso para el cáncer, especialmente en España, que contaba con menos equipos tecnológicos.

Este enfoque histórico ha provocado que en la actualidad muchos especialistas, como traumatólogos o médicos del dolor, no conozcan esta aplicación. "No se estudió en la facultad", apunta el doctor, por lo que si no profundizan en los tratamientos, no saben que es "un tratamiento excelente" y, en comparación con el coste de los tratamientos del dolor durante años, "se puede decir que es barato".

Múltiples aplicaciones para el dolor

El campo de acción de la radioterapia antiinflamatoria es amplio y variado. Se aplica en casos de hombro doloroso, artrosis de cadera o rodilla, neuralgia del trigémino, tumores benignos como el meningioma, queloides postoperatorios y calcificaciones. Una de las dolencias con mejores resultados es la fascitis plantar, que provoca un dolor intenso que impide caminar con normalidad.

Hay gente que va coja, que no puede caminar, que no encuentra zapatos, y también tiene su tratamiento"

El doctor Larrea también ha mencionado su uso en la ginecomastia dolorosa en hombres o en la enfermedad de Graves, cuando los ojos se salen de las órbitas. Incluso ha tratado a pacientes oncológicos con dolores benignos crónicos que limitaban su día a día. "Cuando le tratas el hombro se queda sin dolor, y dice, 'ahora me empiezo a preocupar de mi cáncer, porque ya no me duele el hombro'", relata el especialista.

Un tratamiento seguro que mejora la calidad de vida

Uno de los mitos asociados a la radioterapia es el riesgo de segundos tumores. Sin embargo, el doctor Larrea ha sido tajante al afirmar que se utilizan dosis de radiación relativamente bajas. La seguridad es uno de los puntos fuertes del tratamiento, especialmente en pacientes de mediana edad.

Aunque la terapia no cura la patología de base, como el desgaste de una articulación artrósica, sí alivia el dolor asociado, lo que supone una mejora sustancial en la calidad de vida del paciente. El doctor Larrea recomienda esta opción para quienes sufren un dolor crónico de "más de dos años" que no remite con otros tratamientos. Este procedimiento ya se está aplicando en centros como Vitas Valencia Consuelo.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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