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La historia de The Fitzgerald: los dos hermanos valencianos que plantan cara a los gigantes de la hamburguesa

Tras nacer de una crisis familiar en Torrent, han convertido su marca en un referente nacional gracias a una fórmula basada en el producto y en cuidar a su gente

Redacción COPE Valencia

Valencia - Publicado el

2 min lectura

Lo que comenzó como una idea de dos hermanos en un pequeño local de Torrent en 2013 se ha transformado en una cadena de hamburgueserías gourmet que compite a nivel nacional. The Fitzgerald, fundada por Carlos y Mario Gelabert, ha pasado de ser un proyecto nacido de la necesidad a convertirse en un referente con cerca de 30 restaurantes y un ambicioso plan de expansión que demuestra que el éxito es posible frente a las grandes multinacionales.

El origen: de la crisis a la oportunidad

Los hermanos Gelabert crecieron en el sector hostelero. Sin embargo, la crisis de 2008 golpeó duramente el negocio familiar y les obligó a empezar de cero. "Nacemos de una crisis muy grande", explica Carlos Gelabert, CEO de la compañía. Con ganas de emprender pero sin recursos, vieron una oportunidad en un antiguo Burger King de Torrent para crear un concepto novedoso: un producto de calidad, a un precio asequible y con una experiencia de marca joven y divertida.

Una filosofía centrada en las personas

Una de las claves del rápido crecimiento de la compañía ha sido su apuesta por el equipo humano. Con una plantilla de 400 personas y una media de edad de 22 años, The Fitzgerald se ha convertido en un caso de estudio por su bajo absentismo y rotación. La empresa enfoca sus esfuerzos en la "experiencia del trabajador", con formaciones adaptadas y un sistema que permite una rápida integración, buscando siempre personal con una actitud positiva y una sonrisa.

Este enfoque en las personas y en la operativa por encima de las cifras es una máxima para su CEO. "Yo ese mail [con las ventas del día] no lo abro porque no me interesa", asegura Gelabert, para quien los ingresos son una consecuencia del trabajo bien hecho. Su atención se centra en las incidencias y las opiniones de los clientes, considerando que ahí reside la verdadera medida del negocio: "las ventas no son el medidor, son el resultado de hacer otras cosas bien".

Las ventas no son el medidor, son el resultado de hacer otras cosas bien"

Carlos Gelabert

CEO de The Fitzgerald Co.

Aprender del fracaso para el futuro

El camino no ha estado exento de dificultades. Recientemente, la empresa ha cerrado tres de sus locales, una decisión que, lejos de ser un paso atrás, ha supuesto una valiosa lección. "Ha sido un fracaso en ventas, pero uno de los mayores aprendizajes que hemos tenido", reconoce Gelabert. Estos tropiezos les han obligado a redefinir su estrategia de expansión para ser más selectivos con las ubicaciones y adaptarse a un mercado cada vez más competitivo.

Ha sido un fracaso en ventas, pero uno de los mayores aprendizajes que hemos tenido"

Carlos Gelabert

CEO de The Fitzgerald Co.

Con las lecciones aprendidas, The Fitzgerald mira al futuro con optimismo. Su proyecto más inmediato es su aterrizaje en Ibiza, donde gestionarán la propuesta gastronómica de un hotel temático. Tras este paso, y con un modelo de crecimiento "sin prisa, pero sin pausa", su objetivo es retomar la apertura de locales para consolidar su mancha de aceite y seguir llevando su visión por toda España.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.