La farmacia rural sobrevive entre la vocación y la precariedad: "Abrimos para perder dinero"

Una farmacéutica rural de Castellón desvela los retos de un servicio esencial que lucha contra la despoblación y la falta de recursos en la España vaciada

Borja Rodríguez

Valencia - Publicado el

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La realidad de las farmacias rurales en España se debate entre la vocación de servicio público y la supervivencia económica. Así lo explica Blanca Carcelén, presidenta de la asociación de Farmacias Rurales VEC de la Comunidad Valenciana (Farmacia de Viabilidad Económica Comprometida), quien regenta la farmacia de Benafigos, un pequeño pueblo en el interior de Castellón. Carcelén afirma que su día a día consiste en "abrir la puerta, muchas veces, sabiendo que es para perder dinero", ya que, aunque reciben una subvención estatal, asegura que "no nos llega para cubrir los gastos mínimos".

Abrimos la puerta sabiendo que es para perder dinero"

Blanca Carcelén

Presidenta Asociación Farmacias Rurales VEC Comunitat Valenciana

Un pilar sanitario contra la despoblación

En municipios como Benafigos, con una población envejecida de apenas 127 habitantes censados, la farmacia se convierte en un servicio esencial para fijar población. La presencia del médico se limita a dos días por semana, por lo que el farmacéutico asume un rol fundamental. "El personal sanitario que se pasa más horas en la población es el farmacéutico rural", destaca Carcelén. Esto les convierte en la primera línea de atención y apoyo para los vecinos ante cualquier problema de salud.

Además de la atención farmacéutica, estos profesionales solucionan dudas, ofrecen un trato personalizado y luchan contra problemas como la brecha digital, ya que una mala conectividad a internet dificulta la gestión de la receta electrónica, un problema común en los pueblos pequeños.

Nuevos derechos y viejas reclamaciones

Recientemente, la asociación se reunió con Elena Gras, la directora general de Farmacia de la Generalitat Valenciana. En un gesto inédito, la directora se desplazó hasta Benafigos para conocer la situación de primera mano. Este encuentro ha permitido conseguir avances como la posibilidad de cerrar 30 días al año por vacaciones, un derecho básico que hasta ahora no tenían garantizado de forma efectiva.

Blanca, en la puerta de su farmacia en Benafigos

Pese a los logros, aún quedan importantes reivindicaciones. Una de las principales es la modificación de la ley de incompatibilidades, que impide a un titular de farmacia trabajar como adjunto en otra. Dado que las farmacias rurales suelen tener un horario reducido de 20 horas semanales, esta medida les permitiría complementar sus ingresos y hacer más atractivo el relevo generacional.

La mayor parte de los farmacéuticos rurales estamos pluri o triplicempleados"

Esta limitación empuja a muchos profesionales a buscar otras fuentes de ingresos. "La mayor parte de los farmacéuticos rurales estamos pluri o triplicempleados", confiesa Carcelén, que en su caso también pasa consulta como nutricionista de forma online para poder subsistir.

La vocación, el motor del día a día

A pesar de las dificultades, Blanca Carcelén subraya que no está en Benafigos por obligación, sino por vocación. "Me encanta lo que hago y me encanta mi trabajo", asegura. El contacto directo con la gente, especialmente con las personas mayores, y la posibilidad de ayudar a combatir la soledad no deseada son las grandes recompensas de una labor que es mucho más que dispensar medicamentos.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.