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Pedro Martínez: "No sentimos presión, es un privilegio y una oportunidad que la Copa del Rey se juegue en Valencia"
El técnico catalán, en su decimocuarta participación en el torneo, se estrena de local y rehúye del favoritismo por la gran temporada realizada. Centrado en el Joventut de Badalona y en dominar los pequeños detalles
Pedro Martínez, en la previa de la Copa del Rey
Valencia - Publicado el - Actualizado
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El Valencia Basket se concentra el miércoles por la noche en el hotel de la organización de la Copa del Rey. El jueves, a las 18 horas, en el Roig Arena abre la competición ante el Joventut de Badalona en los cuartos de final. Pedro Martínez vive su decimoquinta participación en el torneo. Ha llovido mucho desde la primera con el Manresa en 1991. De las catorce anteriores, dos veces superó el primer cruce. Un vez, el segundo, con los valencianos, pero perdió la final, en 2017. Fiel a su discurso, ni le presta mucha atención al pasado ni al futuro a medio o largo plazo. Solamente a lo inmediato, la Penya de Ricky Rubio. "Intento vivir lo máximo que pueda en el presente y, entonces, el presente es el partido de mañana. Del pasado, bueno, pues hay de todo. Y en el futuro seguramente también habrá de todo, menos que el pasado, por una cuestión fisiológica. ¿El presente? Estoy encantado, me encanta la ciudad, me encanta el club, me encanta el equipo que tengo, creo que tenemos un grupo de jugadores, no ganamos siempre, eso es de perogrullo, lo sabe todo el mundo... perdimos con el Joventut hace 10 días, pero yo confío en su competitividad y en su mentalidad para intentar estar preparados para dar su máximo", comentó el catalán.
Ser local no garantiza nada en la Copa, de hecho la maldición del anfitrión se prolonga desde Vitoria 2002. Por ello, el entrenador taronja esquiva la bala de la presión. "El hecho de jugar en casa no lo vemos como una obligación, sino como una oportunidad, es una oportunidad. Yo he tenido antes unas, el club ha tenido muchas. Son oportunidades para competir por ellas, para confiar, para creer y para dar nuestro máximo y sin pensar mucho más allá. Lo que tenemos que hacer es concentrarnos lo mejor que podamos para el partido del jueves dar nuestro máximo y, luego, lo que venga pues ya lo afrontaremos. No sentimos una especial presión por jugar en casa, lo vemos como un privilegio de que la Copa se juegue en Valencia, para nuestros aficionados, para nosotros, para todos y lo vemos con naturalidad, con ilusión y sabiendo que tenemos que hacer las cosas lo mejor posible", tranquilizó Pedro.
Las pequeñas claves
"No tenemos que pensar en las grandes cosas del juego, que evidentemente ya veremos hacia dónde va el partido. Tenemos que estar muy focalizados en los pequeños detalles: bloquear bien el rebote, hablar mucho en el balance defensivo, esprintar cuando te toca esprintar en un contraataque. En estas cosas es donde tenemos que poner toda la atención, en los detalles que dependen de nosotros. El otro día la Penya jugó mejor que nosotros. En cosas que dependían de nosotros podrían haberlo hecho mejor y el jueves tenemos la oportunidad de hacerlo mejor. Ahora estamos delante de lo que estamos, queremos hacer un buen partido el jueves, hacer las cosas bien hechas, en lo que depende de nosotros, máximo respeto por el rival", enfatizó el entrenador de los valencianos.
Ricky Rubio y su ascendencia
Si algo tiene el Joventut de Badalona es experiencia. Tomic (39 años), Hanga (36), Vives (32) o Ricky Rubio (35) conforman la veterana columna vertebral de los verdinegros. Tantos años como talento. "En la competencia de Copas nos superan jugadores como Tomic, Ricky Rubio, Hanga o Vives . Es un equipo muy experto y que juegan muy bien a baloncesto. Ricky, a pesar de que estuvo un año sin jugar, su impacto es muy grande, no solamente por los puntos que anota, sino por todo lo que genera. Te diría que no solamente en ataque, sino también en defensa. Nosotros tenemos el máximo respeto por ellos, son muy buenos jugadores, juegan muy bien, nosotros también", analizó Pedro Martínez.
Nosotros también tenemos nuestras virtudes y ya está. A competir, a estar muy centrado en lo básico, más en lo básico que en la táctica, y si nos ganan, pues felicitaremos y nos iremos a casa seguramente enfadados y tristes, pero si damos nuestro máximo y nuestra afición está orgullosa del esfuerzo que hemos hecho, ganar y perder creo que pasa a ser secundario. Pero eso no quita que antes de la competición la ilusión es máxima, la ilusión por ganar este partido es máxima.