VALENCIA CF

Imagen indigna del Valencia

El equipo de Javi Gracia perdía 2-0 en el minuto 80 frente a un rival de Tercera División. Muchos jugadores, lejos de reivindicarse, quedaron sentenciados

Gracia da indicaciones desde la zona técnica

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

3 min lectura

Anoche no hubo excusa. Ni falta de fichajes, ni salida de jugadores importantes. Primera ronda de Copa frente al Terrassa FC, equipo que milita en Tercera División. La competición de las oportunidades dictaminó sentencia: hay jugadores que no tienen nivel para llevar la camiseta del Valencia CF. O al menos, ese fue el mensaje que enviaron. La actuación de algunos futbolistas de la primera plantilla sirvió para que quedaran retratados. Ni actitud, ni ganas, ni juego. Nada.

Jesús Vázquez debutó con el Valencia CF

Jesús Vázquez debutó con el Valencia CF

Javi Gracia apostó por realizar rotaciones masivas en el primer choque copero, buscando proteger a los más habituales y, a su vez, dar la oportunidad a los menos de reivindicarse. Mangala, Correia, Esquerdo, Jason, Cheryshev, Manu Vallejo y Sobrino, acompañados por los debutantes Rivero, Jesús Vázquez, Guillen Molina y Koba. Demasiados cambios, aventurábamos en la previa del encuentro, desconfiados ante los elegidos. Fue cuestión de tiempo llevar razón. Solo el ímpetu de Vallejo agitó el árbol del orgullo che.

Evidentemente, no se trata de señalar a los canteranos. Bastante hicieron. De hecho, Cristian Rivero realizó una buena actuación y Jesús Vázquez, ese talento pulido desde querubines en Paterna, demostró las buenas condiciones que atesora con sus apariciones en campo rival. El examen no iba con ellos. La prueba fue para los jugadores de la primera plantilla que sienten que merecen más minutos y que, cuando los tienen, demuestran desmerecerlos. Mangala no está para jugar. Ni por su físico ni por lo táctico. Esquerdo y Correia piden a gritos una cesión para foguearse. Sentir el hierro en otras batallas y volver más fuertes. Pero hoy no pueden ser titulares en el Valencia. Como tampoco Jason y Sobrino. Su partido confirmó que les queda muy grande la camiseta. El problema con ambos se agrava si, además de analizar el juego (escaso), juzgamos su actitud: no se atisba capacidad de sacrificio y sufrimiento.

Cristian Rivero fue de lo mejor del Valencia CF

Cristian Rivero fue de lo mejor del Valencia CF

El partido rozó el drama. El Valencia no está para fiestas y bien haría en centrar sus esfuerzos en confeccionar un bloque que sepa a lo que juega para no pasar problemas. La plantilla es corta y justa. Pero eso no quita para no hacer pasar la vergüenza que anoche sintieron sus aficionados viendo la primera ronda copera. Para sacarlo adelante sin sustos le sobra y le basta. Una cosa es el destrozo de un proyecto consolidado llevado a cabo por Meriton y otra cosa bien distinta es saber el escudo que se representa. No se puede contribuir sobre el césped al esperpento de los despachos. Y en Terrassa a punto estuvo de hacer el ridículo.

Álex Blanco dio un pase de gol a Guedes

Álex Blanco dio un pase de gol a Guedes

Solo la entrada de Soler, Racic, Yunus y Guedes sirvió para enderezar el rumbo sobre la bocina. Con dos goles in extremis en los últimos 10 minutos para forzar la prórroga y posteriormente sentenciar. Mención especial para Álex Blanco, que reconvertido a carrilero completó una actuación digna de elogio. Quién sabe si, al igual que sucediera con Jordi Alba o Bernat, descubrimos un lugar donde explotarlo. Condiciones le sobran.

Soler y Guedes, preparados para salir

Soler y Guedes, preparados para salir

Del amago de hundimiento copero no tiene menos culpa el banquillo. Dicen que un equipo es fiel reflejo de su entrenador. Y en este Valencia razón no les falta. La misma tristeza que transmite el equipo es la que desprende Javi Gracia con cada gesto, cada comparecencia, cada actuación. Un estado de ánimo que arrastra desde hace meses y que le ha hecho olvidar que, por encima de cualquier situación, esto es el Valencia. El club que apostó por él en julio y por el que se sintió correspondido. Una entidad histórica, centenaria y con mucha diferencia la más grande que jamás dirigió. Incluso en el momento actual. Nadie ha exigido imposibles. Pero de pensar en Europa a lo visto en Copa, dista un mundo. Toca espabilar.