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"Cercanos a alguna secta" y consumidores de estupefacientes: así son los presuntos parricidas de Godella

Una activista de origen mexicano y un belga ambos con  problemas mentales son  los padres detenidos por la muerte de sus dos hijos 

La familia de Godella con uno de sus hijos

COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 10:42

Los padres acusados de la muerte de sus hijos en Godella el pasado lunes vivían como okupas en una casa semi abandonada a las afueras de Rocafort, paradójicamente entre dos urbanizaciones de lujo Santa Bárbara y Campo Olivar. Ambos eran personas conflictivas

Ella, de nombre María apenas llegaba a los 30 años. De familia mexicana, contaba con una detención policial. Fue arrestada en 2011, en las inmediaciones de Les Corts Valencianas, con motivo de una protesta de los "indignados" del movimiento 15M, durante la sesión constitutiva de la octava legislatura del Parlamento autonómico valenciano. Dando un vistazo a sus redes sociales se aprecia que era una ferviente ecologista. Había desempeñado diversos trabajos en la localidad de Rocafort, el último de barrendera. Personas cercanas a la abuela de los pequeños, sitúan a María cercana a alguna secta, de hecho, la propia mujer reconoció a la policía tras su detención que “pretendía reencarnarse en ellos”.

El era de nacionalidad belga, de nombre Gabriel y de la misma edad que su mujer, si se dejaba ver más por la localidad. Había desempeñado varios trabajos, el que más le duró fue el de cocinero en un céntrico restaurante de la localidad. Era habitual según sus vecinos verlo con su hijo fallecido, al que llevaba al colegio cuando el pequeño asistía a clase. Los que lo conocen lo describen como de aspecto “hippie”. En sus redes sociales las imágenes que se pueden consultar lo presentan como un padre cariñoso. La sensación con la que se quedan los vecinos cercanos es que era el padre, el más implicado aparentemente en el cuidado de los pequeños. En su declaración ante la Guardia Civil acusó a la madre de ser la que había asesinado a sus hijos.

Aunque hay testimonios contradictorios a este respecto, la Delegación de Gobierno, no ha confirmado si constan informes por consumo de drogas. De hecho, el padre fue despedido hace un mes del negocio donde trabajaba como cocinero por su consumo de productos estupefacientes. La madre estaba en el paro.

Desde hace un par de años, la familia okupaba una caseta abandonada en la localidad de Godella, en la que vivían en condiciones insalubres. No tenían nevera y había comida acumulada desde hace meses, en claro estado de putrefacción. Los cuatro dormían en colchones en el suelo y los servicio sociales habían abierto un expediente porque ambos tenían trastornos mentales. Según uno de los vecinos, el padre "se ponía papel albal en la cabeza porque tenía miedo de los extraterrestres". Los inspectores habían detectado desatención a los pequeños y el niño llevaba un mes sin ir al colegio.

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