Puñetazos, patadas y cabezazos: nueva agresión a funcionarios en la prisión de Alicante
Dos funcionarios atacados en plena pelea entre internos
Alicante - Publicado el
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La violencia vuelve a golpear a la prisión de Fontcalent (Alicante). El sindicato “Tu Abandono Me Puede Matar” (TAMPM) ha denunciado la agresión sufrida por dos funcionarios durante la tarde del viernes 22 de agosto, cuando intervinieron en una pelea entre internos en el módulo de mayor conflictividad del centro.
Lo que comenzó como una riña entre reclusos terminó en un brutal ataque: uno de los presos se encaró con los trabajadores y los golpeó con puñetazos, patadas y hasta cabezazos. La rápida reacción y la experiencia de los funcionarios evitaron un desenlace aún peor, logrando reducir la situación tras varios minutos de tensión.
Tres agresiones en un mes
Los dos funcionarios heridos tuvieron que ser atendidos en un primer momento por los sanitarios de la cárcel, pero finalmente requirieron asistencia en Urgencias hospitalarias. Con este último episodio, ya son tres las agresiones sufridas por trabajadores en Fontcalent solo en el mes de agosto.
El sindicato exige medidas contundentes: el traslado inmediato del preso a otra prisión y su clasificación en primer grado, el régimen más estricto del sistema penitenciario.
Denuncia de abandono institucional
TAMPM señala que este tipo de episodios no son aislados, sino la consecuencia de una cárcel masificada, deteriorada y con personal insuficiente. Con más de 1.000 internos y tres nuevos servicios abiertos sin incremento de plantilla, los funcionarios aseguran estar desbordados y sin respaldo institucional.
“Faltan medios, formación y consecuencias para los agresores”, critican, al tiempo que señalan que el protocolo contra agresiones está más enfocado en “fiscalizar a los trabajadores que en protegerlos”.
Desde el sindicato denuncian que el Ministerio del Interior y la Secretaría de Instituciones Penitenciarias miran hacia otro lado, mientras las agresiones —también de carácter sexual hacia trabajadoras— siguen aumentando en España.