El truco definitivo para evitar que la basura huela mal

Con bicarbonato, vinagre o incluso arena para gatos puedes mantener el cubo limpio, fresco y sin olores

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El truco definitivo para evitar que la basura huela mal

Caterina Ruiz Ponce

Barcelona - Publicado el

3 min lectura

Pocas cosas resultan tan desagradables en una cocina como abrir el cubo de la basura y encontrarse con un olor fuerte y persistente. Las altas temperaturas, los restos orgánicos y la humedad son la combinación perfecta para generar malos olores. Sin embargo, mantener el cubo limpio y libre de olores es más sencillo de lo que parece. Con unos cuantos trucos caseros y un poco de constancia, se puede conseguir un espacio mucho más fresco y agradable. 

El primer paso es controlar la humedad y los líquidos que se acumulan en el fondo del cubo, ya que son los principales responsables del mal olor. Una forma simple de evitarlo es colocar en el fondo una capa de papel de cocina o papel de periódico, que absorba los restos líquidos. Si además añades unas gotas de aceite esencial de limón, lavanda o eucalipto, el resultado será un aroma suave y natural. Cada vez que cambies la bolsa, solo tienes que sustituir esta base.

El bicarbonato de sodio es uno de los grandes aliados para neutralizar olores. Espolvorea una cucharada en el fondo del cubo antes de colocar la bolsa: absorberá la humedad y eliminará el mal olor de forma natural. Si quieres reforzar la limpieza, puedes combinarlo con vinagre blanco. Mezclados producen una ligera efervescencia que ayuda a desinfectar y eliminar bacterias. Basta con verter vinagre en el cubo, dejar actuar unos minutos y aclarar con agua caliente.

Uno de los trucos menos conocidos, pero más eficaces, es usar arena para gatos. Una fina capa en el fondo del cubo ayuda a absorber líquidos y bloquear los olores más intensos, especialmente los procedentes de residuos orgánicos. La arena se cambia con facilidad y mantiene el interior seco durante más tiempo, evitando así la fermentación.

La limpieza periódica del cubo es fundamental. No basta con cambiar la bolsa: al menos cada dos semanas conviene lavarlo a fondo con agua caliente y jabón, enjuagarlo y dejarlo secar completamente. Después, pasar un paño humedecido en vinagre blanco o zumo de limón ayuda a desinfectar y eliminar los olores que puedan quedar adheridos a la tapa o las esquinas. Si se quiere un extra de frescor, añadir un poco de bicarbonato disuelto en agua funciona muy bien.

La ubicación del cubo también influye. Si está en un rincón cerrado, húmedo o sin ventilación, los olores se intensifican. Lo ideal es situarlo en un lugar aireado, lejos del sol directo, y asegurarse de que la tapa cierre bien. Evitar que queden restos pegados en los bordes o en la tapa también ayuda a que el olor no se propague.

Por último, pequeños gestos pueden marcar la diferencia: no dejar pasar demasiado tiempo sin sacar la basura, especialmente si contiene restos de comida; secar bien el cubo después de limpiarlo; y, si se desea mantener un olor agradable constante, colocar en el fondo una pequeña bolsita de tela con granos de café o bicarbonato con unas gotas de aceite esencial.

Con estos trucos sencillos —bicarbonato, vinagre, arena para gatos y una buena rutina de limpieza— se puede conseguir que el cubo de basura permanezca limpio y sin olores durante días. Una solución económica, ecológica y muy eficaz para mantener la cocina siempre fresca y sin malos olores.