Qué tipo de manicura es más recomendable cuando las uñas son muy débiles

Elegir la técnica adecuada permite proteger las uñas, reforzarlas y evitar que se rompan con facilidad

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Manicura

Caterina Ruiz Ponce

Barcelona - Publicado el

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Las uñas débiles son un problema frecuente que puede estar causado por deshidratación, déficits nutricionales, uso continuo de productos agresivos o hábitos inadecuados. Cuando las uñas se vuelven finas, se descaman o se rompen con facilidad, resulta fundamental adaptar la manicura para no dañarlas todavía más. No todas las técnicas son apropiadas, y una elección incorrecta puede empeorar su fragilidad. 

La opción más adecuada para uñas frágiles es la manicura hidratante y fortalecedora, enfocada en nutrir la cutícula y reforzar la estructura de la uña. Este tipo de manicura emplea aceites nutritivos, cremas específicas y bases tratamiento con calcio, queratina o vitaminas. El objetivo principal no es solo estético, sino la recuperación progresiva de la uña natural.

La manicura tradicional con base fortalecedora es una de las alternativas más seguras. Consiste en aplicar una base protectora, un esmalte suave y un top coat sellador. Esta combinación crea una capa protectora frente a golpes, humedad y productos químicos, factores que debilitan aún más la uña. También se recomienda limar con cuidado y siempre en una sola dirección para evitar microfracturas.

Otra técnica adecuada es la manicura japonesa, que apuesta por pulir suavemente la superficie de la uña y sellarla con ceras naturales. Este método proporciona brillo sin necesidad de esmaltes y ayuda a mejorar la textura y reducir la descamación. Es especialmente útil cuando las uñas están muy deterioradas y necesitan un periodo de descanso de químicos.

Por el contrario, se deben evitar métodos agresivos como las uñas acrílicas, el gel duro o las extensiones largas, ya que pueden provocar más roturas, deshidratación y debilitamiento progresivo. Aunque ofrecen resistencia artificial, a largo plazo pueden afectar negativamente al grosor y a la flexibilidad de la uña natural.

La manicura semipermanente puede utilizarse con moderación si se emplean productos adecuados y se realiza una retirada correcta. Es esencial no arrancar el esmalte y usar métodos suaves para eliminarlo. Además, es recomendable dejar descansos entre aplicaciones para que la uña pueda regenerarse y fortalecerse.

Complementar la manicura con cuidados diarios es imprescindible. Aplicar aceite de cutículas a diario, proteger las manos con guantes durante las tareas domésticas y mantener una alimentación equilibrada contribuye a mejorar la resistencia de las uñas. También conviene reducir el contacto con quitaesmaltes agresivos.

Cuando las uñas son muy débiles, la mejor elección es una manicura que proteja, hidrate y refuerce, evitando técnicas invasivas. Priorizar la salud de la uña frente al resultado estético inmediato es la clave para conseguir unas manos cuidadas y una manicura duradera.