El sector pesquero catalán se reinventa: así producen los barcos su propia agua potable en alta mar

Una prueba piloto en Roses y Palamós instala desalinizadoras portátiles en barcos para combatir la sequía y reducir costes en el sector

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El patrón de uno de los barcos prueba una de las desalinizadoras portátiles

Yolanda Canales

Barcelona - Publicado el

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Tres embarcaciones de los puertos de Roses (Alt Empordà) y Palamós (Baix Empordà) se han convertido en el epicentro de una innovadora prueba piloto que podría transformar el sector pesquero catalán. Desde hace cuatro meses, estos barcos participan en un proyecto para analizar la viabilidad de instalar desalinizadoras portátiles a bordo. Los dispositivos son capaces de producir 25 litros de agua potable por hora en el caso de Roses y hasta 60 litros por hora en el de Palamós, una capacidad que otorga a las embarcaciones una autonomía hídrica sin precedentes durante jornadas de pesca que pueden extenderse hasta diez horas, o incluso durante semanas en alta mar. Esta iniciativa se enmarca en el proyecto europeo Life eCOadapt50, que busca implementar más de 75 acciones para adaptar sectores económicos vulnerables a los efectos del cambio climático antes de 2030.

Un ahorro enorme para la flota

La valoración de los profesionales del mar no podría ser más positiva. Antoni Abad, patrón mayor de la cofradía de Roses y presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Cataluña, califica la iniciativa como "un éxito". Abad destaca que esta tecnología les permite ser completamente "autónomos" en el mar, un factor clave no solo para el día a día, sino especialmente en episodios de sequía como el que se ha vivido recientemente en la región. El acceso a agua potable autogenerada representa una mejora sustancial en las condiciones de trabajo de la tripulación.

El impacto económico es una de las ventajas más celebradas por el sector. "Es un ahorro enorme", afirma Abad, refiriéndose tanto al gasto en agua embotellada que la tripulación debía adquirir constantemente como a la disponibilidad de agua dulce para funciones esenciales en el barco. Entre ellas se encuentran el endulzamiento de las embarcaciones y, de manera crítica, la refrigeración de los motores, garantizando así la operatividad y seguridad. La satisfacción es tal que Abad ya expresa la voluntad del sector de que esta solución se incorpore en toda la flota pesquera catalana.

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Así se ve el grifo de la desalinizadora

Una solución innovadora con apoyo institucional

La prueba piloto se desarrolla bajo el paraguas del proyecto Life Ecoadapt50, que cuenta con la participación de 25 socios públicos y privados y está coordinado por la Diputación de Barcelona. Marc Serra, presidente delegado del Área de Acción Climática y Transición Energética de la diputación, ha subrayado la importancia de esta colaboración para introducir avances tecnológicos en el sector. "A través de este proyecto europeo podemos incluir soluciones innovadoras como esta", ha remarcado Serra, quien también ha señalado que se darán de tiempo toda la temporada de pesca para evaluar los resultados antes de promover una mayor adopción.

Por su parte, la Generalitat de Cataluña también respalda firmemente la iniciativa. Sonsoles Letang, directora general de Cambio Climático y Calidad Ambiental, ha descrito el proyecto como "un ejemplo de cómo el Fondo Climático se convierte en una herramienta clave para impulsar proyectos transformadores que hacen nuestra economía más resiliente". Letang ha confirmado el interés en expandir esta solución a otros puntos de la costa catalana, asegurando que "la idea es replicar el proyecto" para fortalecer la capacidad de adaptación del sector pesquero ante los desafíos climáticos.

Life eCOadapt50: 75 acciones frente a la crisis climática

El proyecto Life eCOadapt50 es una estrategia a gran escala en la que están implicados agentes sociales, económicos y administraciones locales, junto a las cuatro diputaciones catalanas y la Generalitat. Su objetivo es ejecutar, hasta el año 2030, más de 75 acciones específicas en cuatro sectores económicos considerados especialmente vulnerables al cambio climático: el agrorramadero, el forestal, el pesquero y el turístico. Estas actuaciones se despliegan en 19 territorios que en conjunto representan el 60% de la superficie de Cataluña, demostrando el alcance y la ambición del plan.

Para llevar a cabo este ambicioso programa, se cuenta con un presupuesto total de 18,6 millones de euros hasta 2030. La financiación es mixta: la Comisión Europea cofinancia el 60% del total, mientras que más de 3 millones de euros (un 16%) provienen del Fondo Climático de la Generalitat. Este fondo se nutre de los ingresos del impuesto sobre los vehículos de tracción mecánica y del 20% de la recaudación del impuesto sobre las instalaciones que inciden en el medio ambiente, destinando sus recursos a fomentar una economía baja en carbono y resiliente.

La selección de las áreas de actuación no ha sido casual. La Oficina Catalana del Cambio Climático del Departamento de Territorio llevó a cabo un diagnóstico previo para identificar la vulnerabilidad climática de las diferentes zonas. Este análisis ha permitido "localizar y priorizar" las ubicaciones más adecuadas donde implementar las acciones, asegurando que los recursos se destinen a los lugares con mayor necesidad y potencial de impacto, como es el caso de los puertos de la Costa Brava.

Como impulsor clave de la iniciativa en la zona, el Grup d'Acció Local Pesquera (GALP) Costa Brava ha jugado un papel fundamental. Este socio del proyecto ha ejecutado más de 250.000 euros en proyectos destinados a fortalecer la economía local y su resiliencia. Entre sus actuaciones se incluyen la mejora de la gestión hídrica en las cofradías de Girona, la adquisición de sensores para medir la temperatura del mar, estudios sobre algas filamentosas, talleres de acuicultura y gastronomía, y el diseño de un refugio climático en l'Estartit, entre otras muchas.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.