Este sábado de madrugada entramos en el horario de verano: a las 2:00h serán las 3:00h

La madrugada de este domingo 29 de marzo traerá consigo uno de los cambios más notorios —y a la vez más discutidos— del calendario: el salto al horario de verano. A las 2:00 serán las 3:00

José Miguel Cruz

Barcelona - Publicado el

3 min lectura

Aunque muchos lo perciben como una medida moderna, lo cierto es que el cambio de hora tiene raíces que se remontan a principios del siglo XX. Fue durante la Primera Guerra Mundial cuando varios países europeos comenzaron a aplicar esta medida con un objetivo muy concreto: ahorrar combustible. Al aprovechar mejor las horas de luz natural, se reducía el consumo de carbón en un momento en que los recursos eran críticos.

España adoptó el cambio horario por primera vez en 1918, aunque su aplicación fue irregular durante décadas. No fue hasta los años 70, en plena crisis del petróleo, cuando la medida se consolidó en gran parte de Europa. Desde entonces, el reloj se adelanta en primavera y se retrasa en otoño de forma sistemática. 

El ahorro energético, en el punto de mira

El principal argumento para mantener el cambio de hora ha sido históricamente el ahorro energético. La lógica es sencilla: al tener más luz por la tarde, se reduce la necesidad de iluminación artificial y, por tanto, el consumo eléctrico.

Sin embargo, en los últimos años este argumento ha perdido fuerza. Diversos estudios sugieren que el ahorro es hoy mucho menor que antes, debido a cambios en los hábitos de vida y al uso generalizado de dispositivos electrónicos. Además, el incremento del aire acondicionado en los meses cálidos podría incluso contrarrestar ese supuesto beneficio.

La Comisión Europea llegó a plantear la posibilidad de eliminar el cambio de hora tras una consulta pública en la que millones de ciudadanos se mostraron en contra. Aun así, la falta de consenso entre países ha mantenido la medida vigente hasta ahora. 

¿Tiene sentido seguir cambiando la hora del reloj?

Un debate abierto: ¿tiene sentido seguir cambiando el reloj?

El debate sobre la utilidad del cambio horario sigue muy vivo. Por un lado, quienes defienden su continuidad argumentan que favorece el ocio, el comercio y la vida social al alargar las horas de luz por la tarde. Sectores como la hostelería o el turismo suelen ver con buenos ojos esta medida.

Por otro lado, cada vez más expertos cuestionan su impacto real y advierten de sus efectos negativos. La falta de beneficios claros y la incomodidad que genera en la población han hecho que muchos pidan su eliminación definitiva.

En España, además, el debate se mezcla con otra cuestión histórica: la diferencia entre el horario oficial y el solar. El país comparte huso horario con Europa central pese a su posición geográfica, lo que provoca jornadas más tardías que en otros lugares del continente. 

El cuerpo también lo nota

Más allá de la discusión política o económica, lo cierto es que el cambio de hora tiene un impacto directo en el organismo. El adelanto del reloj altera el ritmo circadiano, ese “reloj interno” que regula funciones como el sueño, la temperatura corporal o la producción de hormonas.

En los días posteriores al cambio, es habitual experimentar cansancio, somnolencia diurna, dificultad para concentrarse o incluso irritabilidad. En algunos casos, estos efectos pueden prolongarse durante varios días, especialmente en niños, personas mayores o quienes tienen rutinas muy marcadas.

Los expertos recomiendan adaptar progresivamente los horarios de sueño en los días previos, exponerse a la luz natural y mantener hábitos regulares para minimizar el impacto. Aun así, el cuerpo necesita un tiempo para ajustarse. 

Una tradición que resiste… por ahora

Pese a las críticas y al creciente debate social, el cambio de hora sigue formando parte del calendario europeo. Este domingo, millones de personas volverán a adelantar sus relojes, repitiendo un gesto que lleva más de un siglo marcando el paso del tiempo.

La gran incógnita es cuánto durará esta tradición. Con una sociedad digitalizada y menos dependiente de la luz solar para su actividad diaria, la pregunta sigue en el aire: ¿es el cambio de hora una medida útil o simplemente una costumbre difícil de abandonar?

Por ahora, lo único seguro es que, en la madrugada del domingo, el tiempo dará un pequeño salto hacia adelante… y el sueño se quedará, al menos por unas horas, en el camino.