Roma se inspira en Barcelona y pone fin al acceso gratuito a la Fontana di Trevi

La capital italiana cobrará dos euros por acceder a la zona más próxima de la icónica fuente para combatir la masificación, una medida que ya aplicó la Ciudad Condal en el Park Güell

Fontana di Trevi

Mar Puerto

Barcelona - Publicado el

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La ciudad de Roma ha decidido tomar una medida drástica para proteger uno de sus mayores iconos. A partir de este mes de febrero, acercarse a la Fontana di Trevi ya no será completamente gratuito. Las autoridades romanas, ante la insostenible presión turística que congrega a más de 70.000 visitantes diarios, han optado por implementar un sistema de pago para regular el acceso a la zona más cercana del monumento, una estrategia que busca preservar el patrimonio y mejorar la experiencia del visitante.

Un modelo que sigue el ejemplo de Barcelona

La decisión del Ayuntamiento romano no es un caso aislado en Europa. De hecho, sigue la estela de otras grandes capitales turísticas que han tenido que buscar soluciones a la masificación. El ejemplo más claro es el de Barcelona con el Park Güell, una de las joyas arquitectónicas de Antoni Gaudí. Durante años, el acceso al parque fue libre, pero el desgaste y la aglomeración de millones de visitantes anuales llevaron al consistorio barcelonés a regular su entrada en 2013, estableciendo un sistema de pago para acceder a la zona monumental. La medida, aunque polémica en su momento, se ha consolidado como una herramienta eficaz para la conservación del espacio y la gestión de los flujos turísticos.

El paralelismo entre la Fontana di Trevi y el Park Güell es evidente: ambos son monumentos icónicos, Patrimonio de la Humanidad en el caso del parque, que sufren una presión desmedida. La regulación busca un equilibrio entre el derecho a disfrutar del patrimonio y la obligación de conservarlo para las generaciones futuras. Esta tendencia se observa en toda Europa, donde ciudades como Venecia han llegado a implantar una tasa de entrada a la ciudad en días de máxima afluencia, o Ámsterdam, que ha tomado duras medidas para limitar el turismo de masas en su centro histórico.

Park Güell

Cómo funcionará el nuevo acceso

La nueva normativa en Roma afecta exclusivamente al área conocida como 'catino', el espacio a pie de fuente desde donde se admiran las esculturas y se cumple con la tradición de lanzar la moneda. El Ayuntamiento romano ha querido dejar claro que la vista general del monumento desde la plaza seguirá siendo libre y gratuita. De este modo, nadie se quedará sin ver la fuente, aunque la experiencia de acercarse a tocar el agua o hacerse una foto en el borde sí cambiará. El precio fijado ha sido calificado como simbólico: dos euros por persona.

El horario de pago se aplicará, con carácter general, desde las 9:00 de la mañana hasta las 22:00 de la noche. Fuera de esa franja, el perímetro del 'catino' volverá a ser de acceso libre para todo el mundo. Durante la semana, el horario de pago comenzará un poco más tarde, a las 11:30. Con esta medida se pretende descongestionar las horas de mayor afluencia y distribuir a los visitantes a lo largo del día de una manera más ordenada, evitando las peligrosas aglomeraciones que se formaban constantemente.

Exenciones y compra de entradas

El consistorio ha establecido una serie de exenciones al pago. Los propios residentes de Roma podrán seguir accediendo sin coste alguno, simplemente mostrando su documento de identidad. Tampoco tendrán que pagar las personas con discapacidad y sus acompañantes, los menores de seis años, los guías turísticos en ejercicio de su profesión y los titulares de la tarjeta MIC, que permite el acceso anual a la red de museos cívicos de la ciudad.

Para facilitar la visita, la entrada no será nominativa ni tendrá una fecha concreta, lo que ofrece gran flexibilidad a los turistas. Los tickets se podrán adquirir de varias formas: en los terminales de pago automático que se instalarán en las inmediaciones de la fuente, en puntos de venta autorizados y en las oficinas de información turística. Además, se habilitará la compra online a través de la web oficial del municipio, una opción recomendada para evitar colas.

La Fontana di Trevi no es el único monumento afectado por esta nueva política de regulación turística en la capital italiana. La medida forma parte de una estrategia más amplia que también incluye el paso a un modelo de pago para otros espacios emblemáticos como la Villa di Massenzio y varios museos cívicos. Esta iniciativa se suma a la ya implantada en 2023 en el Panteón de Agripa, que también dejó de ser gratuito, consolidando un cambio de paradigma en la gestión del patrimonio histórico de Roma.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.