Reabre parcialmente el túnel de Rubí y se reactiva el transporte de mercancías a Francia tras diez días de bloqueo

La reapertura parcial pone fin a una interrupción que ha afectado gravemente al Puerto de Barcelona y ha puesto en jaque a la industria catalana

Túnel ferroviario de Rubí

Yolanda Bernal

Barcelona - Publicado el

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El gestor de infraestructuras ferroviarias, Adif, ha reabierto parcialmente este jueves el túnel de Rubí, una acción que permite reanudar la circulación de trenes de mercancías hacia Francia después de diez días de interrupción total. 

Según han confirmado fuentes de la compañía, esta medida cumple con el calendario comunicado a las empresas afectadas y al Port de Barcelona a principios de semana, poniendo fin a un bloqueo que ha generado una notable tensión en el sector logístico y la industria catalana. La incidencia impedía que los convoyes procedentes de los nodos estratégicos de Barcelona y Tarragona pudieran avanzar hacia el resto del continente, y viceversa.

El colapso del Corredor Mediterráneo

La interrupción ha tenido consecuencias directas y cuantificables para numerosas compañías. Un ejemplo de la magnitud del problema es el de Railsider Mediterraneo, una empresa ferroviaria que ha visto cómo 23.000 toneladas de acero quedaban inmovilizadas en la frontera de Portbou a causa del corte. 

23.000 toneladas de acero bloquedas en Portbou

Este material, vital para distintas cadenas de producción, ha permanecido paralizado, generando costes y retrasos. Otro caso significativo ha sido el de la empresa de logística Coma y Ribas, con sedes en Santa Perpètua de Mogoda y el Port de Barcelona, que se ha visto obligada a desviar sus operativas al transporte por carretera para poder cumplir con sus compromisos y hacer llegar las mercancías a destinos como Zaragoza o Madrid. Este cambio modal de emergencia ha supuesto un sobrecoste y una menor eficiencia logística.

El impacto sobre el Port de Barcelona, uno de los principales motores económicos de la región, ha sido especialmente severo. Fuentes de la infraestructura portuaria han señalado que la afectación en el tráfico hacia el norte ha sido del 100 %, ya que el túnel de Rubí es una pieza clave en la conexión con Francia. 

Durante estos diez días, la única salida para las mercancías por ferrocarril ha sido a través del corredor sur, que apenas representa un 25 % de la capacidad habitual de la infraestructura. La dependencia de un único corredor norte ha dejado en evidencia la vulnerabilidad de la red. Desde el puerto han sido tajantes al afirmar que para el transporte de mercancías por tren hacia Europa "no hay alternativa".

No hay alternativa"

Efectivos de Adif en las vías

Riesgo de desabastecimiento en la industria

La situación ha escalado hasta el punto de generar una alarma generalizada entre el tejido empresarial. Patronales como Pimec han lanzado una seria advertencia sobre las consecuencias de prolongar el bloqueo. La organización alertó de que, si la interrupción continuaba, el país se enfrentaba a una posible crisis de abastecimiento en el tejido industrial, lo que afectaría directamente a la producción y el empleo. 

Más allá del impacto económico inmediato, Pimec también ha puesto el foco en la crisis reputacional que un episodio como este supone para Cataluña, dañando su imagen como puerta de entrada logística del sur de Europa y generando desconfianza entre los operadores internacionales.

La falta de alternativas fiables y la dependencia de un único punto crítico han demostrado la fragilidad de la cadena de suministro, un factor que podría disuadir futuras inversiones y desviar tráficos hacia otros corredores europeos más resilientes. 

Túnel de Rubí

Esta crisis ha puesto de manifiesto que la fiabilidad de las infraestructuras es un pilar fundamental para la competitividad industrial y para mantener la confianza de los mercados internacionales en la economía catalana y española.

Una red obsoleta que exige inversiones urgentes

Este colapso ha reabierto el debate sobre la necesidad de modernizar y ampliar la infraestructura ferroviaria. Diferentes entidades del sector logístico y empresarial han señalado que el problema de fondo es estructural: las mercancías comparten vías con las líneas de Rodalies

Esta convivencia forzada, presente en casi toda la red catalana, crea un cuello de botella permanente que limita la capacidad y la fiabilidad del transporte de carga. La única excepción a esta configuración es un tramo ya modernizado entre Castellbisbal y el puerto de Barcelona, cuya eficiencia demuestra los beneficios de la segregación de tráficos.

Port de Barcelona

Los empresarios del sector consideran que "la red se ha quedado pequeña" para las necesidades actuales y futuras de una economía abierta y exportadora. La demanda es clara: es urgente planificar y ejecutar la duplicación de vías para crear corredores de mercancías exclusivos, así como desarrollar nuevos puntos intermodales que agilicen el trasvase de la carretera al ferrocarril. 

La reapertura parcial del túnel de Rubí supone un alivio a corto plazo, pero el incidente ha servido como un duro recordatorio de que sin inversiones estratégicas en infraestructuras, el progreso económico y logístico de la región permanece en una posición de alta vulnerabilidad.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.