El grave error que cometes con el estuche de las lentillas y que pone en riesgo tu visión
Un oftalmólogo advierte de las graves consecuencias de una mala higiene, que van desde infecciones severas hasta la necesidad de un trasplante de córnea
Contenedor de lentes de contacto con lentillas
Barcelona - Publicado el
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El cuidado de las lentillas y el mantenimiento de unas medidas higiénicas básicas son fundamentales para prevenir infecciones, irritación y malestar en nuestros ojos. Sin embargo, muchos usuarios cometen errores por desconocimiento o dejadez que pueden tener consecuencias muy serias. Para aclarar las dudas más comunes y alertar sobre los riesgos, el doctor Javier Clavell, oftalmólogo especialista en córnea de Clínica Baviera, ha detallado las prácticas correctas y los peligros de no seguirlas, destacando un elemento a menudo olvidado: el estuche donde se guardan las lentes de contacto.
El principal riesgo de una mala higiene en el uso de lentillas es la aparición de una infección en la córnea, un problema "bastante frecuente", según el doctor Clavell. Explica que la córnea, al ser un tejido sin apenas vasos sanguíneos, tiene un sistema de defensas más lento para actuar. "Una infección en la córnea puede conllevar una cicatriz", advierte el especialista. Dependiendo de la localización de esa secuela, puede ocasionar una pérdida de visión que, en los casos más graves, llega a ser severa y requerir un trasplante de córnea.
Una infección en la córnea puede ocasionar una pérdida de visión severa que acabe requiriendo un trasplante de córnea"
La higiene, un pilar fundamental
Uno de los aspectos más sorprendentes es la falta de atención que se presta al estuche de las lentillas. El doctor Clavell señala que "resulta sorprendente la cantidad de pacientes que hacen un uso un poquito irresponsable de los estuches y de las lentillas". La recomendación es clara: cambiar el estuche cada 3 a 6 meses, siempre que se vea en buen estado. Si se aprecia cualquier daño o suciedad, debe desecharse de inmediato para evitar la proliferación de microorganismos.
Tan importante como el estuche es la limpieza de las propias lentes. Las lentillas de uso quincenal o mensual exigen un cuidado meticuloso. El procedimiento correcto implica una limpieza de unos 15 segundos por cada lado de la lentilla con el líquido adecuado para cada tipo, seguido de un aclarado para evitar que los restos del producto irriten el ojo. Además, es crucial respetar siempre las fechas de caducidad tanto de las lentillas como de los líquidos, ya que su efectividad disminuye con el tiempo.
La alternativa más segura son las lentillas de uso diario, ya que al ser desechables "no requieren ningún mantenimiento", lo que disminuye considerablemente el riesgo de infección. Para la conservación de las reutilizables, la norma es usar siempre el líquido de lentillas específico, aunque en una emergencia podría usarse solución salina, pero no es lo ideal para la conservación a largo plazo. El uso de agua está completamente desaconsejado.
Los errores más comunes y peligrosos
Uno de los hábitos más peligrosos es dormir con las lentillas puestas, una práctica que el doctor califica como "una gran irresponsabilidad". Este gesto "aumenta considerablemente el riesgo de infección y de complicaciones serias en la córnea". El motivo es que la lente de contacto es un cuerpo extraño que, si se mantiene durante demasiadas horas y durante el sueño, reduce la oxigenación de la córnea (hipoxia) y facilita la adhesión de bacterias, pudiendo provocar incluso heridas en la córnea.
Con el tiempo, muchos usuarios desarrollan intolerancia a las lentillas. Esto se debe a que el uso prolongado puede generar sequedad ocular e irritación crónica. "Cuantos más años de uso y más horas de uso, más fácilmente va a llegar ese paciente a tener esa intolerancia", explica Clavell. De hecho, es algo que "acaba sucediendo con el tiempo en la gran mayoría de los usuarios". Ante los primeros síntomas de irritación u ojo rojo, es imperativo dejar de usarlas. Persistir puede agravar el problema y generar una complicación grave.
lentilla
Lo peor que puede hacer es persistir en el uso a pesar de que le genere irritación y ojo rojo"
Un caso especial de riesgo son las lentillas de fantasía o de colores, populares en fiestas como Halloween. El doctor Clavell subraya que deben tratarse con el mismo rigor que las correctoras: no exceder las horas de uso, no dormir con ellas y retirarlas ante cualquier molestia. Es fundamental adquirirlas en centros sanitarios o farmacias que garanticen que el producto cuenta con el sello de la Comunidad Europea y no en bazares o tiendas no especializadas, donde los materiales pueden no ser seguros para la salud ocular.
En definitiva, la salud visual depende en gran medida de pequeños gestos diarios. La falta de cultura sobre la salud de nuestra visión es un problema, pero seguir unas pautas sencillas de higiene y uso responsable puede prevenir infecciones y complicaciones graves. Como concluye el especialista, "no somos a veces conscientes de lo importante que es la vista y de lo cuidadosos que hay que ser", un recordatorio esencial para todos los usuarios de lentes de contacto.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.