Un corazón diminuto late con fuerza: implantan a un bebé el marcapasos más pequeño del mundo en Barcelona

El Hospital Sant Joan de Déu logra un hito médico al colocar un dispositivo de apenas dos centímetros en una recién nacida que sufría una grave cardiopatía

Stefano Congiu muestra el marcapasos implantado

Yolanda Canales

Barcelona - Publicado el

3 min lectura

Un equipo del Hospital Sant Joan de Déu de Esplugues de Llobregat (Barcelona) ha logrado un hito médico de alcance internacional. Han implantado con éxito el marcapasos más pequeño del mundo en su categoría a una recién nacida de apenas 2,1 kilogramos de peso. La intervención ha permitido estabilizar a la pequeña, que padecía una grave alteración cardíaca detectada durante el embarazo.

Una carrera contrarreloj desde el embarazo

La historia de esta proeza médica comenzó durante el segundo trimestre de gestación, cuando los controles rutinarios detectaron una grave alteración cardíaca en el feto. El diagnóstico era claro: el corazón del bebé no era capaz de transmitir correctamente los impulsos eléctricos entre sus cavidades. Esta patología provoca que el corazón lata a un ritmo mucho más lento de lo normal, una condición conocida como bradicardia.

Como consecuencia de la bradicardia, el organismo del bebé corría el riesgo de no recibir la cantidad de sangre y oxígeno necesarios para su correcto desarrollo, lo que podía desencadenar una fallida cardíaca. Para intentar compensar esta deficiencia, el corazón de la pequeña había comenzado a aumentar de tamaño de forma preocupante, un signo de alarma para el equipo médico que seguía el caso.

A finales del pasado mes de enero, el estado de la pequeña sufrió un empeoramiento súbito, lo que obligó a los facultativos a tomar una decisión drástica: adelantar el parto para poder intervenir. La niña nació finalmente el 2 de febrero con un peso de 2,1 kilos, pero su situación era extremadamente delicada, presentando una bradicardia severa y un deterioro clínico que la ponía en riesgo vital inminente.

Hospital Sant Joan de Deu, en Barcelona

Una solución a medida de dos centímetros

En las primeras y críticas horas de vida, el equipo de cirugía cardíaca implantó un marcapasos provisional externo para estabilizar sus constantes vitales. Sin embargo, esta era solo una solución temporal. Los dispositivos convencionales, con un tamaño que ronda los seis centímetros, son demasiado grandes para ser implantados en el tórax de un neonato tan pequeño, lo que representaba un desafío mayúsculo.

Ante esta encrucijada, el equipo hospitalario inició una colaboración con la empresa de tecnología médica Abbott para conseguir un dispositivo adaptado a las necesidades específicas de la paciente. El resultado fue un marcapasos de apenas dos centímetros, considerado el más pequeño del mundo en su categoría. Este diminuto aparato estaba diseñado para resolver el problema de tamaño y garantizar una estimulación cardíaca eficaz.

La doctora Georgina Sarquella-Brugada, jefa del Servicio de Cardiología Pediátrica del hospital, ha subrayado la importancia de esta tecnología. El dispositivo "permite estimular y coordinar el latido del corazón de manera adecuada, un aspecto fundamental en un órgano tan pequeño y previamente dilatado". Su implantación era clave para asegurar el correcto funcionamiento del corazón de la niña.

Coordinación y agilidad administrativa

Pocas horas después del nacimiento, se procedió a la implantación definitiva del dispositivo en una intervención de alta complejidad. La operación fue liderada por el cirujano Stefano Congiu y contó con la participación de un equipo multidisciplinar de 16 profesionales de diversas especialidades, desde cardiología y cirugía neonatal hasta anestesiología, además de ingenieros especializados en dispositivos médicos.

La rapidez fue un factor determinante en todo el proceso. Al tratarse de un dispositivo especialmente adaptado y de uso no extendido, el equipo del Sant Joan de Déu solicitó una autorización de uso urgente a la Agencia Espanyola de Medicaments i Productes Sanitaris (AEMPS). La respuesta del organismo regulador fue excepcionalmente ágil, concediendo el permiso en tan solo cinco horas, lo que permitió al equipo quirúrgico proceder con la intervención sin demoras.

Tras la exitosa operación, la evolución de la pequeña ha sido muy favorable. Después de permanecer 20 días ingresada en el hospital para monitorizar su recuperación y el funcionamiento del marcapasos, la niña finalmente ha recibido el alta hospitalaria. El equipo médico se muestra optimista sobre su futuro.

Los especialistas que han llevado su caso aseguran que la paciente podrá llevar una vida completamente normal. Únicamente deberá someterse a controles periódicos en el hospital para supervisar el dispositivo y su desarrollo cardíaco. Este hito no solo salva una vida, sino que abre una nueva puerta de esperanza para otros neonatos con cardiopatías severas en el futuro.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

Temas relacionados