La caja negra del tren de Gelida revela que el maquinista solo tuvo cinco segundos para frenar
El informe preliminar de la investigación apunta a que el muro de la AP-7 se desprendió por la lluvia justo al paso del convoy, sin dar margen de reacción
Accidente de un tren de la R-4 en Gelida
Barcelona - Publicado el
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El informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha arrojado luz sobre las causas del trágico accidente de tren en Gelida (Alt Penedès) del pasado martes. Según los primeros datos extraídos de la caja negra, el maquinista solo dispuso de cinco segundos para frenar antes de que el convoy impactara contra un muro de contención desprendido de la autopista AP-7.
El tren, que circulaba a 60 km/h en condiciones de visibilidad reducida por la noche y una intensa lluvia, recorrió apenas cincuenta metros antes de la colisión, que se ha saldado con la muerte de un maquinista en prácticas y 36 personas heridas.
Una tragedia a 60 km/h
El siniestro tuvo a las 21:23 horas del martes en el punto kilométrico 64,200 de la vía 2, en la línea de Llobregat. El tren de Rodalies, con número de identificación 77456 y perteneciente a la línea R4, circulaba en doble composición cuando chocó violentamente contra un segmento de muro de hormigón que se había desprendido sobre la vía. Este elemento, una pieza prefabricada en forma de 'L', formaba parte de la estructura de una pérgola de la autopista AP-7 que cruza por encima de la infraestructura ferroviaria.
Se investigan las causas exactas del accidente
El impacto fue de tal magnitud que el bloque de hormigón se incrustó directamente en la cabina del tren. En el momento del desprendimiento, el muro quedó inclinado a unos 45 grados, invadiendo por completo el gálibo de paso del convoy e impidiendo cualquier maniobra evasiva. El tramo donde ocurrió el accidente es recto, pero las condiciones meteorológicas eran muy adversas, con una intensa lluvia que dificultaba enormemente la visibilidad, especialmente durante la noche.
La investigación se pone en marcha
Tras el accidente, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios ha movilizado con celeridad a un equipo de expertos. Han realizado una minuciosa inspección de la zona cero, prestando especial atención al estado y configuración del muro desplomado y a los efectos del impacto sobre el tren siniestrado.
Las labores de investigación también se han extendido a la parte superior de la infraestructura, en la propia autopista AP-7, donde ya se había procedido a cortar un carril de circulación. Desde allí, los técnicos han podido observar el estado de la obra de tierra que sostenía el muro.
AP-7
Uno de los momentos clave de esta primera fase ha sido el acceso a los datos del registrador de eventos del tren accidentado, conocido popularmente como la caja negra. En una operación conjunta con los Mossos d'Esquadra y el personal de mantenimiento de Renfe, se ha procedido a descargar toda la información para su posterior análisis detallado.
La lluvia, principal hipótesis
A partir de la información recopilada, la CIAF ha podido establecer una primera hipótesis sobre la causa del desprendimiento. Todo apunta a que el segmento del muro se desplomó "presumiblemente por efecto del empuje de agua acumulada", como consecuencia de las intensas lluvias registradas durante el día del accidente y en las jornadas previas. Esta acumulación de agua habría generado una presión insostenible para la estructura de contención, provocando su colapso sobre la vía férrea.
El tren llegó al lugar en el momento en que el muro se estaba desplomando"
Las próximas fases de la investigación se centrarán en estudiar a fondo el diseño y el estado del muro, los elementos de drenaje de la obra de tierra de la AP-7 en ese punto kilométrico, y el historial de inspecciones y mantenimiento realizadas anteriormente en la zona. Asimismo, se recopilará información meteorológica detallada de la fecha del suceso y los días anteriores para corroborar el papel que ha jugado el temporal en la tragedia. Por su parte, el análisis de la caja negra confirma la hipótesis de la falta de tiempo para reaccionar.
El tren dispuso de muy poco tiempo y distancia para frenar"
Los datos indican que "el tren dispuso de muy poco tiempo y distancia para frenar", concretamente unos cinco segundos desde el inicio de la frenada hasta la colisión, en los que recorrió aproximadamente 50 metros. Con estos elementos, los investigadores han planteado la hipótesis de que "el tren llegó al lugar en un momento en que el muro se estaba desplomando", lo que resulta compatible tanto con la posición final de los elementos como con el escaso tiempo de reacción del personal de cabina. No obstante, esta información debe ser considerada provisional.
La CIAF ha subrayado que tanto los datos como las hipótesis expuestas en este informe preliminar no deben considerarse concluyentes. Las conclusiones definitivas de la investigación se establecerán en el informe final, para el cual la normativa establece un plazo de un año para su publicación.
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