Barcelona convierte las naranjas amargas de sus calles en miles de botes de mermelada solidaria
La iniciativa Barcelona Espigola moviliza a cientos de voluntarios para recoger los frutos de los más de 3.300 naranjos urbanos y darles un valioso fin social
Cesta de naranjas
Barcelona - Publicado el
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Barcelona cuenta con más de 3.300 naranjos amargos repartidos por toda la ciudad, que representan aproximadamente un 1,5% de sus árboles urbanos. Aunque su sabor intenso y amargo puede sorprender a algún turista despistado, sus frutos son perfectamente comestibles. Hasta hace solo cinco años, estas naranjas terminaban en la basura como residuo orgánico, pero gracias a la iniciativa Barcelona Espigola, ahora tienen una segunda vida. El proyecto ha conseguido transformar un problema de gestión de residuos en una oportunidad para la solidaridad y la economía circular, convirtiendo estos cítricos en una mermelada 100% natural con un profundo impacto social.
Una iniciativa que crece por toda la ciudad
Lo que comenzó como una prueba piloto en Sant Andreu en 2016, distrito conocido como el ‘pulmó cítric’ de Barcelona, se ha expandido notablemente. La edición de este año, que se celebra del viernes 6 al miércoles 11 de febrero, llegará a un total de ocho distritos. A los ya habituales Ciutat Vella, Les Corts, l’Eixample, Gràcia, Horta-Guinardó, Sant Martí y Sant Andreu, se suma por primera vez Sarrià-Sant Gervasi. Esta expansión demuestra el éxito y la gran acogida de una propuesta que combina la participación ciudadana con la creación de un recurso valioso a partir de elementos que antes se desechaban.
Naranjas
La participación está abierta a todos los vecinos y vecinas que quieran sumarse a las ‘espigolades’ o jornadas de recogida comunitaria. Las inscripciones ya están abiertas a través de los canales del proyecto, y quienes participen recibirán como detalle simbólico un bote de la mermelada elaborada en la edición anterior. Es importante destacar que la actividad es totalmente legal, ya que la recogida de estos frutos urbanos está permitida gracias a una licencia municipal, siempre que se realice de manera sostenible y respetando el espacio público y el arbolado de la ciudad.
De la calle a la mermelada con impacto social
El proceso para dar una nueva vida a estas naranjas es riguroso y solidario en cada una de sus fases. Una vez recogidas, las frutas pasan un estricto control de calidad y seguridad por parte de la Agència de Salut Pública de Barcelona. Este paso garantiza que solo los frutos en óptimas condiciones se destinen a la producción. Posteriormente, las naranjas seleccionadas se trasladan al obrador de Es Im-perfect, un proyecto de inserción sociolaboral que se encarga de transformar la materia prima en un producto final de alta calidad, aportando un valor añadido al dar empleo a personas en situación de vulnerabilidad.
Sensibilizar sobre el desperdicio alimentario y el derecho a una alimentación saludable”
El resultado final de este proceso es ‘La Marga’, una mermelada que se ha convertido en un símbolo del proyecto. Su distribución se realiza a través de entidades sociales de los distritos participantes, que la hacen llegar a personas en situación de pobreza alimentaria o en riesgo de exclusión social. Las cifras de la edición anterior reflejan la magnitud del proyecto: más de 550 voluntarios y voluntarias lograron recoger 4.930 kilos de naranjas, que se transformaron en 13.400 botes de mermelada solidaria. Este éxito logístico y social ha consolidado a Barcelona Espigola como un referente en la lucha contra el desperdicio alimentario.
Promover una ciudad más justa, sana y sostenible”
Más que recoger: sensibilización y comunidad
Barcelona Espigola no se limita únicamente a la recogida de naranjas. El proyecto también impulsa un completo programa de talleres y actividades de sensibilización dirigidos a niños, jóvenes y a la ciudadanía en general. El objetivo de estas acciones, tal y como señalan desde la organización, es "sensibilizar sobre el desperdicio alimentario y el derecho a una alimentación saludable”. A través de estas actividades, se busca educar sobre la importancia de aprovechar los recursos y promover un modelo de consumo más consciente y sostenible, generando un cambio cultural que vaya más allá de los días de recogida.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.