Los autobuses de Renfe y línea regular tendrán un carril exclusivo para evitar el corte de la AP-7

La medida busca reducir los tiempos de viaje del transporte público hasta que se reabra la autopista

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Camiones llegando al punto de corte de la AP-7

Yolanda Canales

Barcelona - Publicado el

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El Servei Català de Trànsit (SCT) ha anunciado la habilitación de un carril de la autopista AP-7 en sentido sur, concretamente en el tramo comprendido entre Martorell y Gelida, para el uso exclusivo de autobuses interurbanos y los autocares del servicio alternativo de Renfe. La medida, que entrará en vigor este mismo miércoles, tiene como objetivo principal acortar los tiempos de recorrido de estos medios de transporte público, que se han visto "muy penalizados" por el corte total de la vía. Así lo ha explicado el director de Trànsit, Ramon Lamiel, en una entrevista con la agencia ACN, donde ha detallado las claves de esta solución temporal.

Un carril para agilizar el transporte público

La decisión de destinar un carril a los autobuses responde a una propuesta trasladada desde el propio territorio, que el delegado del Govern en el Penedès ha hecho llegar a Trànsit. "S’ha pogut aplicar perquè la direcció de l’obra ho ha autoritzat", ha comentado Lamiel. A partir de este miércoles, los autobuses de la línea regular E6 que une Barcelona con Vilafranca, así como los fletados por Renfe, podrán circular por el carril derecho de la autopista, que actualmente permanece cerrado al tráfico general debido a las obras. De esta forma, podrán "escurçar els seus trajectes" (acortar sus trayectos).

La operativa permitirá a estos vehículos tomar la salida de Gelida, justo antes del punto donde se concentran los trabajos de reparación de la infraestructura, para luego continuar su recorrido hacia Sant Llorenç d’Hortons y Sant Sadurní. Para garantizar la seguridad en todo momento, se han establecido condiciones estrictas de circulación: los autobuses no podrán avanzar y deberán mantener una velocidad máxima de 80 km/h. Además, el personal de seguridad de la obra se encargará de vigilar y controlar el acceso para asegurar que solo los vehículos autorizados utilicen este carril habilitado.

El corte de la AP-7 en sentido sur a la altura de Martorell continúa condicionando gravemente la movilidad en las comarcas del Penedès y el Baix Llobregat. La circulación quedó totalmente interrumpida el pasado 21 de enero tras el accidente ferroviario que provocó el derrumbe de un talud. Desde ese momento, la zona se ha convertido en un punto de intensos trabajos de reparación y estabilización de la estructura afectada. Aunque el 24 de enero se reabrió un carril de forma puntual, tuvo que ser cerrado de nuevo días después para facilitar la entrada de maquinaria pesada y proseguir con las complejas obras de consolidación.

Un camión pierde la carga que transportaba en plena AP-7

El 9 de febrero, fecha clave para la reapertura

El director de Trànsit ha afirmado que el SCT realiza un seguimiento diario de las obras en coordinación con el Ministerio de Transports. En este sentido, Ramon Lamiel ha remarcado que "todos los trabajos que se están haciendo están dentro de la programación prevista", lo que le permite mantener el optimismo. Por este motivo, ha insistido en que se mantiene el escenario del 9 de febrero como la fecha prevista para la reapertura de la autopista, una de las arterias viarias más importantes de Cataluña.

A pesar de la confianza en el calendario, Lamiel ha admitido que este podría verse afectado si se repiten episodios climatológicos adversos que compliquen o ralenticen los trabajos en el talud. Además, ha añadido que todavía se desconoce si la reapertura será total, con los tres carriles de la vía operativos, o si en una primera fase solo se podrá circular por dos. Lo que sí ha querido dejar claro es el escenario mínimo que contemplan: "Lo que seguro que no pasará es que solo se abra un carril", ha indicado con rotundidad.

Alternativas viarias y el ‘no’ al carril contrario

Mientras duran las obras, Lamiel ha recordado que la estrategia de Trànsit para gestionar el caos circulatorio ha sido "triple". En primer lugar, se ha centrado en distribuir el tráfico a través de varias vías alternativas. En este sentido, ha destacado el levantamiento del peaje de la C-32, el desvío por el itinerario del Ordal (N-340) y la opción de circular por la A-2 hasta Igualada para después bajar por la C-15 y recuperar la AP-7 a la altura de Vilafranca. "Estas alternativas para mitigar han funcionado", ha asegurado el director del SCT, apuntando que el notable incremento de tráfico registrado tanto en la C-32 sur como en la A-2 confirma que el tráfico se está redistribuyendo con éxito.

Por otro lado, el director del SCT ha descartado por completo habilitar carriles de la autopista en sentido norte (sentido Barcelona) para facilitar la circulación en sentido sur. Ha explicado que esta opción, conocida como "by-pass" o carril en sentido contrario, se llegó a estudiar para turismos y en momentos muy puntuales, como los viernes por la tarde. Sin embargo, con la autopista de nuevo completamente cortada para las obras, ha remarcado que "això no seria recomanable" (esto no sería recomendable).

La principal razón para desestimar esta medida es la seguridad vial. Lamiel ha subrayado que el reglamento de circulación es muy claro y prohíbe que los vehículos pesados circulen en carriles en sentido contrario, un factor crucial en una vía con un altísimo volumen de camiones como la AP-7. "Un camión en sentido contrario tiene 20 veces más energía de choque", ha advertido para ilustrar el grave riesgo que supondría. Finalmente, ha considerado que eliminar un carril en sentido norte provocaría congestiones muy importantes en los días laborables, especialmente en horas punta, afectando gravemente a la movilidad hacia el área de Barcelona.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.