El Barça muere en la orilla

Los de Flick rozan la proeza pero acaban con Balde y Koundé lesionados y con Pedri al límite.

EFE

Julián Álvarez y Pedri, en el Barcelona - Atlético

Joan Batllori

Barcelona - Publicado el

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El barcelonismo se levanta el día después de la eliminación de la Copa con una mezcla de decepción, orgullo y preocupación. Decepción por haber caído y despedirse de la posibilidad de revalidar el título el 18 de Abril en Sevilla. La losa del 4-0 de la ida, fundamentado en una tremenda primera parte del Atlético de Madrid y una pésima actuación azulgrana, pesó demasiado. La lección que toca aprender es que hay que entrar a los partidos con máxima intensidad desde el principio, que no hay que concederle nada a los rivales, menos a los de alto nivel. Un mal tramo de partido te puede costar una eliminatoria. Los de Simeone solo han sido superiores en uno de los cuatro cuartos de la eliminatoria pero están en la final. A ver si sirve por lo menos de aprendizaje de cara a los cruces de Champions que ya llegan.

Hay orgullo porque el equipo hizo un partido enorme. Dominó el juego, generó muchas ocasiones, atacó bien, recuperó rápido, no concedió transiciones y estuvo contundente en la emergencia cuando tocó defender. El partido de Cubarsí fue enorme, Bernal está creciendo mucho, la exhibición de Pedri tremenda incluso cuando le fallaron las fuerzas en el último cuarto de hora y Lamine Yamal estuvo imparable en el uno contra uno. Lo tuvo el equipo de Flick muy cerca, a un golpe de fortuna de la prórroga. Quizá faltaron el golito de Ferran, más llegada de Fermín y un poco más de acierto de Raphinha. Incluso el Camp Nou recordó al viejo Camp Nou con la Grada d’Animació tirando del carro y a pesar de que el gol norte sigue vacío. Pero lo que se vio ayer permite mirar con optimismo a lo que queda de Liga y a la eliminatoria de octavos contra el Newcastle.

También hay algo de preocupación. Estar vivo hasta el final exigió al equipo un esfuerzo al límite durante los 96 minutos. Cayeron lesionados Koundé y Balde. Y Pedri acabó fundido. Flick lo quiso sacar a unos veinte minutos del final. El alemán tenía en la cabeza lo que viene, la Copa es la Copa pero la Liga y la Champions pesan más. Casadó estuvo en la banda listo para entrar pero Pedri se acerca, habla con Flick y deciden arriesgar. Comprensible pero casi temerario. Veremos cómo recupera el canario y si puede estar a tope en San Mamés y en Saint James’ Park.