Sabores de pasión: la gastronomía imprescindible de la Semana Santa en Zamora

Dulces tradicionales y platos contundentes marcan una celebración donde la cocina también es protagonista para vecinos y visitantes

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Dos y pingada en Zamora

Ángel García Pérez

Zamora - Publicado el

2 min lectura

La Semana Santa de Zamora no solo se vive en las calles, entre procesiones y pasos, también se saborea. Durante estos días, la ciudad despliega una tradición gastronómica única, marcada por recetas humildes, productos locales y elaboraciones que han pasado de generación en generación. Para muchos visitantes, descubrir estos platos es una forma más de entender la identidad zamorana en uno de sus momentos más especiales del año. 

Dulces con historia y tradición

Entre los productos más característicos destacan las magdalenas, esponjosas y ligeramente aromatizadas, que se convierten en un acompañamiento habitual de desayunos y meriendas. Junto a ellas, las aceitadas ocupan un lugar destacado: dulces planos elaborados con aceite de oliva, azúcar y anís, muy ligados a estas fechas y fáciles de reconocer por su textura crujiente y sabor intenso.

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Aceitadas Zamora

Otro clásico son los rebojos, menos conocidos fuera de la provincia, pero muy presentes en las mesas zamoranas durante la Semana Santa. Se trata de dulces tradicionales que reflejan la repostería más sencilla, pensada para aprovechar ingredientes básicos. En esta misma línea se encuentra el bollo coscarón, una elaboración típica con huevo y azúcar, de textura suave y sabor delicado, muy consumido en reuniones familiares.

Tampoco faltan las almendras garrapiñadas, un imprescindible en puestos callejeros. Su aroma a azúcar caramelizado es inconfundible y forma parte del ambiente de la ciudad en estos días, convirtiéndose en uno de los recuerdos más habituales para quienes visitan Zamora por primera vez. 

Platos de cuchara y tradición popular

Pero más allá del dulce, la Semana Santa zamorana también tiene un fuerte componente gastronómico en sus platos salados. Las sopas de ajo son, sin duda, uno de los grandes protagonistas. Este plato humilde, elaborado con pan, ajo, pimentón y huevo, es especialmente típico en la madrugada del Viernes Santo, cuando ayuda a entrar en calor tras largas horas de procesiones. Su sencillez es precisamente lo que lo convierte en un símbolo de la cocina tradicional.

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Sopas de ajo en Zamora

Otro momento clave es el del “dos y pingada”, una costumbre muy arraigada que se disfruta especialmente el Domingo de Resurrección. Consiste en un plato con dos huevos fritos (“los dos”) y una loncha de jamón o chorizo (“la pingada”), que simboliza el fin de la abstinencia y el regreso a la normalidad tras la Cuaresma. Es una experiencia muy popular tanto entre locales como visitantes.

En conjunto, la gastronomía de la Semana Santa en Zamora es una mezcla de tradición, sencillez y significado cultural. Cada producto tiene su momento y su contexto, y todos contribuyen a crear una experiencia completa. Para el turista, acercarse a estos sabores no solo es una cuestión culinaria, sino una manera de integrarse en una celebración que se vive con los cinco sentidos.

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