Ribadelago (Zamora) recuerda con emoción el 67º aniversario de la tragedia de la presa de Vega de Tera
La provincia honra a las 144 víctimas y mantiene viva la memoria de un desastre que marcó la historia del pueblo
Tragedia de Ribadelado en Zamora
Zamora - Publicado el
2 min lectura
Recordar a quienes se fueron es fundamental para que la memoria de hechos trágicos no se pierda y para que las generaciones futuras aprendan de la historia. El 9 de enero de 1959, la rotura de la presa de Vega de Tera arrasó Ribadelago, en Zamora, en cuestión de minutos, causando la muerte de 144 vecinos y destruyendo gran parte del pueblo, mientras la mayoría dormía ajena a la tragedia que se avecinaba. El desastre, provocado por deficiencias en la construcción y mantenimiento de la presa junto con las intensas lluvias del invierno de 1958, dejó un impacto imborrable en la comarca y en toda la provincia.
Una tragedia que sigue viva
La avalancha de agua arrastró casas, calles y cultivos, y muchos de los cuerpos de los vecinos fallecidos fueron encontrados a kilómetros de distancia. La devastación obligó a reconstruir el pueblo en otra ubicación, conocido hoy como Ribadelago Nuevo. Los supervivientes y sus familias han mantenido viva la historia del antiguo Ribadelago, transmitiendo relatos y recuerdos de la catástrofe para que la memoria colectiva no se desvanezca con el tiempo.
Cada 9 de enero, vecinos y familiares se reúnen para rendir homenaje a las víctimas con ofrendas florales y actos conmemorativos, recordando la importancia de la solidaridad, la resiliencia y la seguridad en las infraestructuras.
El Museo de la Memoria, un homenaje tangible
En agosto de 2024 se inauguró el Museo de la Memoria de Ribadelago, ubicado en un edificio rehabilitado de Ribadelago Nuevo, como espacio de recuerdo y reflexión sobre la catástrofe. Aunque todavía no está abierto de manera regular durante todo el año, el museo recibe visitantes en fechas conmemorativas y bajo solicitud, y ofrece exposiciones con fotografías, documentos y testimonios de la época. Su propósito es honrar a las víctimas y mantener viva la historia del pueblo, al tiempo que sensibiliza sobre la importancia de la prevención y la seguridad en las presas.
El museo es fruto de la colaboración entre la Diputación de Zamora, el Ayuntamiento de Galende y la Asociación “Hijos de Ribadelago”, y se ha convertido en un punto de referencia para vecinos, historiadores y turistas interesados en conocer de cerca la historia de la localidad. Además, sirve como espacio para reflexionar sobre la tragedia y la resiliencia de la comunidad, recordando que la memoria es la mejor forma de honrar a quienes se perdieron.
Hoy, más de seis décadas después, Ribadelago sigue siendo un símbolo de dolor, memoria y resistencia. Los actos conmemorativos, sumados a la labor del museo, permiten que la historia del antiguo pueblo y sus habitantes no se olvide, y refuerzan la enseñanza de que recordar a los nuestros es un acto de justicia y humanidad, que ayuda a preservar la memoria colectiva y a evitar que tragedias similares vuelvan a repetirse.