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Los restos atribuidos al infante Don Pedro corresponden a una persona de entre seis meses y un año y medio

Son huesos de una persona que probablemente padecía raquitismo

Restos óseos

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Tiempo de lectura: 3'Actualizado 12:49

El estudio realizado sobre los restos óseos atribuidos al Infante Don Pedro indican que corresponden a una persona de una edad comprendida entre los seis meses y el año y medio y que padecía una alteración del desarrollo: posiblemente raquitismo. De momento no se puede establecer si los huesos son de niño o de niña ni tampoco una posible causa de la muerte. La tradición segoviana apunta a que ese hijo de Enrique II murió al caer del Alcázar. La leyenda añade que fue mientras estaba al cuidado de una sirvienta, aunque no existe base histórica que confirme ese relato.

Una presentación que se ha desarrollado este viernes en el trascoro de la Catedral de Segovia, con la intervención del catedrático de Medicina Legal y Forense de la Universidad de Granada, José Antonio Lorente Acosta, y del jefe del Servicio de Radiología del Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada, José Luis Martín Rodríguez, además del deán del Cabildo, Ángel García Rivilla. No ha podido estar presente la catedrática de Antropología Física, Inmaculada Alemán Aguilera, encargada de esta primera fase de la investigación.

Tras varios meses de espera y después de que se descubriera el hallazgo de los huesos el 18 de noviembre, se anunciaban los resultados finales en torno a la edad del Infante y patologías previas. Según el informe antropológico, los tres huesos encontrados corresponderían al mismos individuo, el Infante don Pedro, y su edad en el momento de la muerte sería de entre 6 meses y 1 año y medio. Debido al mal estado de los restos óseos hallados, en esta primera fase correspondiente al estudio antropológico no se ha podido especificar el sexo.

Otra de las conclusiones extraídas afirma que las alteraciones observadas sugieren que pudiera haber un proceso metabólico que altera el desarrollo y produce estas modificaciones. El Infante, antes de su muerte, podría haber padecido raquitismo. Este diagnóstico se observa en el extremo distal del fémur derecho, así como en el proximal de la tibia, que muestran un claro engrosamiento. Unido al arqueamiento de la diáfisis de la tibia y a la rotación externa de la metáfisis proximal se puede indicar que sufrió esta enfermedad.

El estudio también concreta que los tres huesos encontrados se tratarían de un fragmento medial de diáfisis de un fémur izquierdo, el extremo distal de un fémur derecho que conserva la metáfisis y una tibia derecha. Para llegar hasta estas conclusiones que aclaran la edad de la muerte del Infante, patologías previas y huesos encontrados, se han llevado a cabo diferentes pruebas desde el área de antropología de la UGR y en el Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Clínico San Cecilio de Granada. En el Departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología Física de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, los trabajos dirigidos por Inmaculada Alemán se han concretado en el estudio comparativo con huesos de individuos de edades similares, procedentes de la colección osteológica depositada en Granada, un modelo tridimensional de los huesos mediante un escáner de superficie, entre otras pruebas.

Desde el departamento de antropología se enviaron los restos óseos para el estudio radiológico al Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Clínico San Cecilio, dirigido por José Luis Martín Rodríguez. En el hospital granadino se realizó una adquisición volumétrica de los huesos mediante un estudio de Tomografía Computarizada con modelo Philips Brillance 64 y una impresión 3D de los restos óseos con grosor de 0,4 mm.

Una vez sometidos los restos a las pruebas mencionadas, los huesos se trasladaron de nuevo al laboratorio de la Universidad de Granada. Para el estudio genético se seleccionó la tibia, único hueso cuya diáfisis está completa, con una longitud de 98,25 mm, debido a su mejor estado de conservación. Esta segunda fase dirigida por el Catedrático de Medicina Legal y Forense de la Universidad de Granada, José Antonio Lorente Acosta, aún está en proceso y se informará con los resultados.

Los dos fragmentos óseos restantes fueron llevados de vuelta a Segovia para su inhumación el 20 de diciembre del 2019 en el mismo sepulcro donde se hallaron, dentro del cofre rojo. El Cabildo Catedral ha ofrecido durante este proceso de investigación y, desde la mayor transparencia posible, toda la información a través de los canales oficiales de la Catedral. Además, el Cabildo agradece a los profesionales involucrados y sus instituciones el trabajo realizado y la estrecha colaboración desde el primer momento.

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