La volatilidad sigue marcando el comportamiento de los mercados financieros

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Juan Pablo García Valadés, asesor de inversiones de Renta 4 Banco en Ordoño II 35, hace un análisis del comportamiento de las bolsas, que por segunda semana consecutiva, han experimentado movimientos sorprendentes, con subidas muy rápidas y verticales ante noticias o situaciones que, en principio, habrían invitado más a vender que a comprar.

El pasado miércoles, tras un dato de inflación americana de septiembre bastante demoledor, que mostraba cómo la inflación subyacente sigue subiendo por el aumento de precios de algunos servicios básicos, las Bolsas americanas protagonizaban un espectacular “rally” que duró solo unas pocas horas, pero que llevó al S&P de ir bajando un 2,4% a subir, al cierre de la sesión, un 2,6%.

Sin embargo, las subidas no tienen continuidad en días sucesivos. Ha pasado como en la subida de julio, es decir, el movimiento alcista se ha agotado y ha dado lugar a nuevas y mayores caídas, con el agravante de que el rally de julio duró un mes largo, el de principios de octubre duró dos días y el del jueves pasado duró solo unas horas. De hecho, en el conjunto de la semana tanto el Nasdaq como el S&P han terminado cayendo, un 3,1% el Nasdaq y un 1,6% el S&P.

Estos movimientos han suscitado inevitablemente la polémica entre quienes ven en ellos una señal de que las Bolsas empiezan a tocar fondo tras recortes anuales acumulados del 20% al 25% y quienes recomiendan no fiarse de los repuntes, al considerarlos simplemente rebotes pasajeros en un mercado estructuralmente “bajista”. En todo caso, al tratar de encontrar alguna justificación a la subida del pasado jueves, hay varias explicaciones posibles. La más simple es que las Bolsas están en situación técnica muy extrema de sobreventa, y cualquier noticia mínimamente positiva, por pequeña que sea, puede dar lugar a un rebote.

Caben también otras explicaciones, más basadas en el análisis fundamental. La idea es que los mercados están recogiendo lo peor de dos mundos. Por un lado, descuentan un escenario de recesión, al menos de recesión suave, pero por otro lado los mercados descuentan una subida de los tipos de interés, porque la presunta desaceleración no se traduce, por ahora, en una bajada de la inflación.

Como la actividad sigue más o menos fuerte, la inflación también sigue fuerte. Se juntan así, como decíamos, lo peor de dos mundos, una inflación que no cede y una recesión que no llega, pero que claramente se avecina. Un escenario muy negativo pero contradictorio en sí mismo y por tanto poco sostenible en el tiempo.

Los datos económicos que se van publicando ofrecen, en general, lecturas mixtas, que valen tanto para la tesis “alcista”, según la cual estaríamos ya en el suelo o muy cerca de él, como para la tesis “bajista” de que aún quedan caídas que, según decía hace unos días el presidente de JP Morgan, Jamie Dimon, podrían llegar al 20% o 30% adicional. En cualquier caso la volatilidad seguirá siendo la tónica general, pero no podemos quedarnos mirando a los mercados sin hacer nada. Tras las fuertes caídas de este año, hay valores que empiezan a llegar a precios interesantes como para ir tomando posiciones poco a poco.